LA CULTURA COMO UN DERECHO

Publicado en Nov 29, 2017 - 6:55pm [197 lecturas] .

Por Nelly Carrasco Guerra

La cultura, como práctica social es un potente medio de manifestación de lo colectivo, es un espacio benevolente para romper las distancias sociales, un lugar donde las personas se permiten entrañar y expresar sus formas de sociabilidad, un lugar que reconoce y recibe con amabilidad la necesidad de un pueblo, que construye puntos de encuentros y crea espacios y territorios que van modelando y repletando de diversidad nuestro entorno. Así lo ha ratificado Chile al suscribir la Declaración Universal de la UNESCO sobre la Diversidad Cultural.

Entender la cultura como derecho es ir más allá de la garantía del acceso a bienes y servicios culturales en todo el país; es asumir el objetivo de motivar en los/as ciudadanos el ejercicio de su derecho a la cultura, es decir, a expresarse, a participar, a crear, y a través de ello a incidir en el futuro de su ciudad, su comuna, su país. Es transitar desde un esquema ideológicamente neoliberal – donde el sujeto social es aislado, segregado y sometido – hacia un régimen, donde el sujeto social participativo se sitúa en el corazón de la democracia.

Sí la cultura es la manifestación natural de los Pueblos, la expresión simbólica de sus tradiciones, modos y formas de convivencia, la política cultural tiene la responsabilidad de organizar institucionalmente este mundo simbólico guiado por los principios de la participación, la inclusión y respeto a la territorialidad y la diversidad propia de todas las naciones. En definitiva, pensar una política cultural en democracia significa reflexionar la forma de vida que queremos para los habitantes de nuestro país en el cual compartimos una historia común pero, que poseemos una diversidad de miradas futuras. Para concertarnos, Chile requiere antes que productos económicos, un relato cultural que alimente con ética social una representación colectiva de lo que somos y queremos ser.

Es la cultura el primer fermento de los cambios sociales y políticos que ocurren en la historia y están como evidencia el Movimiento de la Nueva canción Chilena, y posteriormente en la lucha por la recuperación de la democracia lo que llamaremos la voz de los ochenta. Es esa ausencia de narrativa cultural junto a los cambios políticos la que se fue apagando a medida que la tecnocracia política acallaba los sueños. Sin duda esto, ha contribuido a construir un país sin alma, lleno de edificios con súper carreteras pero carente de todo valor colectivo y desdén hacia la función pública.

Eje central en la construcción de un nuevo modelo cultural es abandonar la lógica subsidiaria que predomina, así como en la educación urge reivindicar el rol del Estado como depositario de la soberanía de los pueblos, y que como tal debe preservar su bienestar colectivo.

Los ejes en esta materia para el nuevo Chile que comenzamos a caminar debe poner acento en: La Cultura como un valor Público, La Cultura y la Educación, la Cultura Comunitaria y la Cultura Local, El Derecho a la Identidad, la Diversidad y al Reconocimiento, Las Artes y la Creación y el Patrimonio como una Construcción de Todos.

Leave A Response