Se realizó Foro – Panel #40Horas: Trabajar menos para vivir mejor

Publicado en Sep 4, 2017 - 6:26pm [601 lecturas] .

Fotografías: Gentileza Luciano Marchant Ríos e Ical

El Proyecto de ley que busca disminuir la jornada de trabajo a 40 horas semanales no causará perjuicios salariales, así lo aseguró la diputada comunista por La Florida, Camila Vallejo.  Del mismo modo, sostuvo que la iniciativa acogerá las distintas realidades laborales de nuestro país, ya sea en el transporte, salud, minería, entre otros. Este tema fue parte central del foro panel que organizó la oficina parlamentaria de la Diputada con el Área Legislativa del Instituto de Ciencias Alejandro Lipschutz, Ical.

Recordemos que la propuesta de la parlamentaria fue declarada admisible por la cámara baja, y actualmente se encuentra  en la comisión de Trabajo del parlamento, la cual no ha  podido comenzar a ser discutida  por el proyecto de ley que reforma las pensiones.

“Moderno y ad-hoc” con los tiempos, así calificó el economista Francisco Gómez, la propuesta de la diputada Camila Vallejo,  quien además explicó que los beneficios a largo plazo, según  la evidencia internacional, demuestran que la productividad aumentaría de manera progresiva, ya que la rebaja de la jornada laboral permite que los trabajadores tengan una mejor salud fisiológica, la cual se manifiesta en el desempeño. 

Destacar que la moción parlamentaria de la Diputada comunista Camila Vallejo, también está incorporada  en el programa de Alejandro Guillier, pues según la legisladora reducir la jornada laboral de 45 a 40 horas semanales  debe ser una tarea de país para el próximo periodo presidencial.

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Señala por su parte Aldo Flores, del área legislativa de Ical y que también expuso en la parte final del foro panel, que la evidencia mundial hoy es que trabajar menos horas es vivir mejor. Agregó que las mejorías en temas de salud física y mental son notables y aportó al debate desde el siguiente documento en que fundó su intervención:

“El bienestar personal y colectivo no es un tema nuevo, desde antaño ha sido preocupación central de las sociedades modernas. El panorama mundial muestra un tránsito hacia la idea de que si bien es importante la cantidad de años que se vivan, también lo es la calidad con que vivamos nuestra vida. En promedio[1] trabajamos el 60% de las horas que pasamos despiertos, dejando un reducido tiempo para el descanso, ocio y desempeño de roles de padres, hijos, pareja, etc. Bajo este reconocimiento la relación que se produce entre salud y trabajo es fundamental si de calidad de vida se trata.

[1] Cálculo en función de una jornada de 45 horas semanales distribuidas en 6 días, durmiendo 8 horas diarias y considerando un agregado de horas de traslado hacia y desde el lugar de trabajo.

En una publicación realizada en la revista internacional del trabajo, el sociólogo y economista Gerhard Bosch, describe que la mayoría de los estudios sobre las reducciones colectivas del tiempo de trabajo realizados en Europa occidental, durante los últimos 40 años, dan cuenta de efectos positivos sobre el empleo. En el caso de Chile, los resultados demuestran que la medida de disminuir la jornada semanal de 48 a 45 horas, no ha provocado efectos directos significativos en el empleo[1]. En el artículo Could working less reduce pressures on the environment? A cross-national panel analysis of OECD countries, 1970–2007, luego del análisis de 29 países de altos ingresos de la OCDE se determinó que las horas de trabajo están significativamente asociadas con mayores presiones ambientales y estas con la reducción significativa de la calidad de vida de los trabajadores , es decir, mientras más extensa es la jornada laboral, mayores son los riesgos que enfrenta el trabajador y con esto mayor es la sintomatología y deterioro general de la salud física, mental y familiar.

Actualmente existe suficiente evidencia científica que relaciona jornadas laborales extensas -como la nuestra- con desarrollo de patologías musculo-esqueléticas, infarto agudo al miocardio, aparición de síndrome metabólico[2], síndromes como el burn-out[3], mantención y rigidización de hábitos poco saludables que conducen a un deterioro indirecto de la salud (como el caso del, tabaquismo, alimentación deficitaria, etc).

Otra cosa que sabemos sobre las jornadas extensas de trabajo, es que están asociadas al desarrollo de sintomatología depresiva producto de la interferencia que producen con la familia y otras esferas de la vida de las personas. En el estudio Síntomas depresivos y distrés laboral en trabajadores chilenos: condiciones diferenciales para hombres y mujeres (Ansoleaga et al, 2014), se registró que al evaluar 3010 trabajadores chilenos seleccionados aleatoriamente, la prevalencia de sintomatología depresiva es significativamente mayor en mujeres que en hombres y se destaca que el presentar “interferencia trabajo-familia”, se manifiesta con aumento del doble de probabilidades de desarrollar sintomatología depresiva. Estos resultados son coherentes con los roles que social y culturalmente cumple una mujer dentro de una familia, así como con las cifras de licencias médicas presentadas.

Chile, por muchos años pareció mantenerse al margen de las tendencias mundiales de reducción de horas laborales, llegando incluso a encabezar los años 1996, 1998 y 2002, el ranking de los 49 países donde más horas son dedicadas a la jornada laboral (Dirección del Trabajo, 2003). En 2005 se reduce la jornada de 48 a 45 horas semanales y desde el 1 de septiembre del 2013 comenzó a regir el Protocolo de Vigilancia de Riesgos Psicosociales en el trabajo, el cual apunta a identificar y conocer los factores de riesgo psicosociales y su real incidencia en el ámbito laboral. Si bien, en este protocolo la duración de la jornada no es evaluada como factor de riesgo, es observable indirectamente en el fenómeno de la “doble presencia en el trabajo y el hogar”, que luego de experiencias de aplicación, aparece como uno de los factores más presentes en los empleados chilenos, dando cuenta de la insuficiencia de la reducción realizada el 2005.

Chile, ha planteado como uno de sus objetivos para el año 2020, disminuir la incidencia de enfermedades profesionales[4]; sin embargo, por todo lo antes expuesto, es válido preguntarnos ¿hasta qué punto se podrá resguardar la salud de los trabajadores sin contemplar la reducción de horas de la jornada laboral?”

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[1] Revista Chilena De Terapia Ocupacional Issn 0717-6767 Vol. 15, Nº. 1, Agosto 2015, Pág. 64

[2] Es un grupo de condiciones que elevan significativamente el riesgo de desarrollar una enfermedad cardiaca y diabetes tipo 2. Estas condiciones son: hipertensión arterial, glucosa (un tipo de azúcar) alta en la sangre y niveles sanguíneos elevados en triglicéridos.

[3] El burn out es una patología severa, relativamente reciente, que está relacionada con el ámbito laboral y el estilo de vida que se lleva. Es un trastorno emocional provocado por el trabajo y conlleva graves consecuencias físicas y psicológicas cuando el fenómeno se somatiza.

[4] ESTRATEGIA NACIONAL DE SALUD Para el cumplimiento de los Objetivos Sanitarios de la Década 2011-2020. Gobierno de Chile.

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