Los desafíos del Asociativismo municipal

Publicado en abr 10, 2017 - 9:28am [356 lecturas] .

paolo/Paolo Alarcón. Área de Desarrollo Social y Participación. ICAL/En 1993, en Valparaíso, se desarrolló el Congreso Constitutivo de la Asociación Chilena de Municipalidades (ACHM), de allí en adelante las diversas asociaciones han proliferado en los 345 municipios del país, al día de hoy existen 53 asociaciones vigentes.

Desde la constitución de la ACHM a la fecha se ha avanzado mucho en al Asociativismo municipal, no solo en el interés de los municipios por trabajar colaborativamente, sino que también en el marco normativo que ha ido evolucionando.

En 1993 no era posible acceder a una personalidad jurídica propia que les permitirá dotar de mayores atribuciones y mecanismos a las asociaciones de  municipios, lo que llevo a constituir la ACHM a través de convenios entre las municipalidades, esto cambió en 2009, con la promulgación de la Ley Nº 20.527 de asociativismo municipal que modifica la carta magna y permite que las asociaciones de municipalidades puedan poseer personalidad jurídica propia.

Esto abrió un abanico de posibilidades para que los diversos municipios pudieran trabajar colaborativamente para conseguir sus objetivos, por ejemplo, el traspaso de experiencias positivas como lo son las farmacias populares, lo cual se ha traducido en la reciente conformación de la Asociación Chilena de Farmacias Populares, que permitirá a los municipios socios colaborar en el diseño e implementación de farmacias en sus municipios y la capacidad de mejorar las condiciones comerciales que tienen con los proveedores de fármacos.

Esta y otras experiencias de asociativismo municipal marcan el punto más alto de desarrollo de la cooperación municipal, tanto en la diversificación de las distintas asociaciones, como en el fortalecimiento de la ACHM como la más grande y representativa asociación municipal del país.

 

La alianza publica-publica de los municipios.

Los municipios, al ser entidades públicas descentralizadas y con una administración política que depende de sus propios ciclos electorales, regularmente actúan como verdaderos feudos dentro de sus límites comunales, esto se materializa al evidenciar distintos tipos de inversión a un lado de la calle que del otro, servicios públicos como educación y salud que traspasan los mismos limites comunales u ordenanzas locales que son muy distintas entre dos sectores continuos.

Estas sumas de voluntades, muchas veces dispares y contrarias, termina trasformado nuestros territorios y ciudades en campos caóticos y disonantes, convirtiéndolos en una especie de “cadáver exquisito” territorial.

Aunque para cambiar esta situación hace falta una serie de cambios normativos y de la estructura de funcionamiento del Estado, como por ejemplo la creación de la figura del alcalde mayor de ciudad, es el asociativismo municipal de carácter territorial, el que por al vía de los hechos, ha ido avanzando en una visión y gestión integral de las comunas, entendiendo que sus alcances e impactos se desdibujan de los limites administrativos comunales.

En ese sentido es en donde los municipios como la base de la pirámide del Estado, buscan asociarse y colaborar, funcionado como bloque más que como unidades parceladas, para hacer más eficientes sus políticas locales, sus inversiones y finalmente cumplir de mejor manera su vocación de servicio a la ciudadanía. Esto demuestra, por la vía de los hechos, la necesidad de fortalecer y robustecer al Estado en su dimensión local, apostando más por la colaboración que por la competencia.

Es importante destacar este fenómeno de colaboración horizontal de municipios, si bien en algunos casos se da por necesidad y otras por proyección, en ambas situaciones esta alianza publica-publica ha demostrado grandes avances para el quehacer del Estado nivel local.

Los desafíos del Asociativismo Municipal

El asociativismo hoy es un punto de encuentro transversal, que logra mayores grados de eficiencia para las municipalidades, intercambios virtuosos de conocimientos y experiencias, una visión más integral del territorio y la capacidad de demanda colectiva sobre los requerimientos locales.

Si bien todos estos elementos son positivos, el desafío esta puesto en el cómo se perfecciona aún más esta instancia, para ello es posible identificar tres ámbitos claves; La Participación, La Territorialidad y La Definición de Objetivos.

Primero, se hace necesario abrir mayores instancias de participación de los diversos municipios, buscando mecanismo de definición colectiva que permita avanzar en la construcción de los objetivos locales, regionales y nacionales. Para ello, es preciso el fortalecimiento de las instancias intermedias de las asociaciones nacionales como lo es la ACHM y de las Asociaciones Regionales y Territoriales de municipios.

Cabe destacar que estas mejores instancias de participación también deben expresarse con los diversos actores que interactúan para cumplir el rol de la municipalidad, como con concejales, funcionarios y el COSOC, logrando con ello una visión integral de las necesidades y desafíos municipales.

Al proyectar el rol de los municipios y considerar la futura elección popular de gobernadores regionales y el necesario traspaso de recursos y atribuciones, se prevé la gran importancia que las asociaciones regionales de municipios tomaran en cuanto a su incidencia en temas de inversión, desarrollo e infraestructura regional y comunal.

Si bien, todo esto significa el robustecimiento de la estructura colaborativa, lo cual siempre es favorable, su resultado escaparía por muy poco de una actitud gremialista de los municipios, si es que no se define a claramente lo que se espera de los municipios y su asociatividad.

Evidentemente existen visiones ideológicas que se contraponen sobre el rol de los municipios, por ello este punto es el más complicado de todos, basta con marcar la diferencia entre las administraciones locales que dejo amarrada la dictadura en contraposición con los Gobierno Locales, como estructuras más democráticas, versátiles e innovadoras.

Finalmente, el identificar la imagen objetivo significa la definición del rol que debe jugar el Estado a nivel local, logrando con ello también una nueva relación entre los municipios y los ciudadanos, un nuevo marco normativo y con ello lograr la capacidad de los municipios como agentes desarrolladores del territorio y no solo como subsidiarios de demandas locales.

 

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