Relevancia de Bases Ciudadanas

Publicado en Ene 30, 2017 - 6:44pm [920 lecturas] .

-fZTw5jh/Mario Domínguez Castro. Director Área de Desarrollo Social y Participación. ICAL/ Este 16 de enero se hizo entrega a la Presidenta Michelle Bachelet del documento “Bases Ciudadanas para una Nueva Constitución” por parte del Comité de Sistematización de las instancias participativas del Proceso Constituyente. El informe da cuenta de un proceso inédito en el desarrollo democrático en nuestro país. La originalidad de los diálogos tiene un valor en sí mismo, habiéndose inspirado en metodologías propias de la investigación en las ciencias sociales, pudo acoplarse a la autonomía y capacidad de organización de las comunidades e intereses diversos que componen la sociedad civil en nuestro país. Esto dio pie a la llamada “convergencia deliberativa”.

La experiencia contiene también elementos sumamente significativos en cuanto incorporó las nuevas tecnologías de la comunicación e información al diálogo presencial de la ciudadanía autoconvocada; el proceso fue capaz de integrar las nuevas tecnologías y redes sociales -no exentas de inconvenientes- a un diálogo semi-estructurado que arrojó valores centrales para el interés público: justicia, democracia, respeto por el medio ambiente e igualdad, entre las de mayor mención, todas con más del 90% de acuerdo. Por otro lado, los derechos de mayor mención y acuerdo -también por sobre el 90%- son el derecho a educación,  salud y la igualdad ante la justicia.

Otro elemento a observar son los índices de participación según tramo de edad. Mientras en las encuestas de opinión pública como CEP o CERC-MORI los sectores adulto joven -25 a 44 años- declaran altos niveles de abstención en las pasadas elecciones municipales -fundamentalmente en aquellos que se inscriben en las posiciones de izquierda-centroizquierda-, respecto de los Encuentros Locales Autoconvocados se observa que el mayor nivel de participación se encuentra en el tramo entre 28 y 37 años con más de 10.000 participantes.

A lo anterior es necesario destacar el transversal consenso sobre plebiscitos, referendos y consultas -5.533 menciones- con un 94,3% de acuerdos en dicha materia, lo que expresa claramente la necesidad de una apertura en la forma en que deben tomar las decisiones y un interés de los ciudadanos por involucrarse directamente en las grandes debates de la nación.

En general las observaciones que arrojan las “Bases Ciudadanas para Una Nueva Constitución” dan cuenta de una sociedad que está más dispuesta a transformaciones profundas en las instituciones y valores que rigen al país.

Al contrario de los discursos que evocan una restauración conservadora, críticos al proceso de reformas en curso, las primeras impresiones que deja el Proceso Constituyente es que la sociedad chilena quiere transitar con decisión a hacia un Estado distinto, más moderno, que garantice derechos y se replantee sus instituciones y formas de representación.

El carácter inédito del proceso es también un elemento a valorar, como experiencia exploratoria respecto de posibles cambios constitucionales ha tenido alta valoración internacional y se refleja también en la participación de sectores que, en general, están menos dispuestos a participar en los procesos democráticos convencionales. Esto es una señal significativa. El Proceso Constituyente, fuera de los alcances en materia jurídica puede leerse como una pauta para la interpretación propositiva del malestar y desafección  de los chilenos con las instituciones democráticas y una carta de navegación para las transformaciones necesarias al Estado y sus instituciones.

 

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