Porqué es necesario un sistema escolar

Publicado en Ene 30, 2014 - 6:55pm [1.589 lecturas] .

Fernando Flores. Investigador Equipo de Educación de ICAL

El diccionario de la RAE define Sistema como:“Conjunto de cosas que, relacionadas entre sí ordenadamente, contribuyen a un determinado objetivo”.

En el sistema escolar chileno, tal como existió hasta el Golpe de Estado, nadie pensaba en poner a competir a unos establecimientos educacionales en contra de otros para salvar su existencia institucional.

En Chile teníamos un sistema escolar que aún con tareas pendientes no estaba hecho para devorarse unos a otros y así subsistir.

Era un sistema que reconocía sobriamente a los mejores alumnos, claro está, pero que reconocía su principal desafío en relación con la mayoría, aquella que había tenido logros medianos o escasos y que no obtenía premios ni ventajas al fin de cada periodo.

Es verdad que respecto de ese sistema escolar los profesores organizados buscaban formas de perfeccionarlo intentando que fuese más integrado para que los alumnos de un Liceo de Provincia se sintieran parte del mismo sistema escolar público que los de Santiago. Que ayudara a sus estudiantes a avanzar de nivel en nivel, pero con atención a sus nacientes y cambiantes intereses de conocimiento. Que dispusiera de una amplia variedad de modalidades educativas. Un sistema que evitara la deserción de estudiantes, que acercara más a las familias a la labor de la escuela con sus hijos y que creciera en eso, que integrara a los que estaban “fuera” debiendo estar “dentro” de él, que empujara con fuerza hacia estudios superiores a los que terminaban bien su ciclo Medio, que uniera más el trabajo de las escuelas y liceos entre sí, etc, etc.

Había una tarea grande y hermosa por hacer en el plano pedagógico pero también en términos de cobertura y desempeño social de la educación pública chilena que era reclamada por el profesorado y la comunidad de esa época, de la que varios gobiernos intentaron ocuparse con Reformas Educacionales y propuestas de cambio como el Informe acerca de la Escuela Nacional Unificada, ENU, con Eduardo Frei Montalva y Salvador Allende respectivamente.  

Hoy día, lo sabemos, la educación chilena financiada por el Estado, que debiera ser fuerte y confiable, ya no está estructurada como un sistema educacional siendo esa su principal debilidad.

El sistema escolar se encuentra intencionalmente dividido, fragmentado y atomizado.

Hoy tenemos un NO sistema escolar. Un archipiélago de establecimientos desconectados entre sí en manos de distintos sostenedores municipales o particulares, dispuestos de manera antagónica, desconectada y con un crecimiento totalmente inorgánico, tal como lo dispusiera Pinochet en sus Directivas Presidenciales para la Educación de 1979. 

Sin hablar en profundidad de los derechos atropellados por la situación actual, podemos ilustrar el mecanismo de competencia de autofagotización que opera en el mercado educacional con solo algunos ejemplos:

Hoy tenemos escuelas y liceos emplazados muchas veces uno al lado del otro dando así cuenta de la intención de “arrebatarse” mutuamente la matrícula y muy lejos de asumir  en común la tarea del derecho a la educación, la que pertenece a todo el pueblo.

Por años hemos presenciado la abundancia de vergonzosas estrategias de marketing educacional que apelan a conquistar población desprevenida mediante ofertas engañosas: establecimientos con nombres en inglés, pseudo proyectos educativos que especulan con la inclusión de idiomas extranjeros desde primera infancia, apelaciones  demagógicas a la informática educativa como solución universal del aprendizaje, etc, sumado otras exterioridades lamentables como la imitación de uniformes de colegios privados tradicionales que, dicho sea de paso, encarecen más la educación.

Por desgracia, con los años y por la falta de alternativas de fondo, todo lo anterior se ha hecho normal.

Habrá que luchar entonces por el retorno del buen sentido a la educación chilena.

La existencia de Educación Pública de todas y todos (financiada por el Estado), gratuita (sin financiamiento compartido), sin lucro (control sobre los sostenedores particulares), de calidad (según parámetros integrales de desempeños y logros), no será suficiente para salir de la crisis actual sino va acompañada de una decisión de política educativa consistente en reconstruir el sistema escolar público chileno, donde el todo escolar sea más que la simple suma de sus partes.

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