¿El Presidente del PC en la Comisión de Defensa de la Cámara de Diputados?

Publicado en Ene 26, 2014 - 8:51pm [2.223 lecturas] .

Carlos Arrué. Encargado Área Legislativa de ICAL.

Desde un punto de vista reglamentario, no cabe ninguna duda de que el diputado Guillermo Teillier tiene todo el derecho de integrar la Comisión de Defensa. El punto es otro. Algunos podrían afirmar y creer, tanto moros como cristianos, que su presencia en dicha Comisión es una contradicción. Por una parte, porque es el lugar predilecto para discutir temas de Fuerzas Armadas, y el diputado durante los años 80 fue Jefe Militar del PC que se oponía resueltamente a la dictadura militar. Y por el otro, usando la misma razón pero desde la perspectiva totalmente opuesta, dirían que allí compartirá con “cómplices pasivos”.

Las Fuerzas Armadas de cualquier país tienen una doctrina que determina su forma de actuar y organizarse. Producto de una falsa idea, Estados Unidos exportó durante décadas, el concepto de que las Fuerzas Armadas en América Latina debían estar al servicio de las oligarquías locales que a su vez, se le subordinaban a Wall Street y los dictados de la Casa Blanca. Ejemplo patente de lo anterior ha sido la invasión norteamericana en Nicaragua y el títere que dejaron, Anastasio Somoza García (Jefe Militar), cuya secuela en el país fue devastadora. Y así, Estados Unidos por donde pudo, sembró en las Fuerzas Armadas el odio y la desconfianza hacia sus propios compatriotas, y Chile no fue una excepción. Llegó la Doctrina de Seguridad Nacional y vinieron también los conflictos de baja intensidad, violencia seguida de violencia. Crímenes, barbarie y terror.

La pregunta clave es ¿hasta cuando se seguirá ejerciendo la violencia y la guerra con las armas en contra de los pueblos latinoamericanos por parte de las Fuerzas Armadas?

La respuesta es que ello cesará cuando las Fuerzas Armadas defiendan los intereses populares y patrióticos, cuando sus valores se asienten en la soberanía popular y no nacional, cuando su doctrina no apunte sus armas sobre hipótesis de guerra interna sino en defensa de los recursos naturales en beneficio de los pueblos.

¿Es mucho pedir? ¿Es iluso? La verdad es que no tanto. Hay que convencerse de ello y convencer a los demás, y sobre todo a los militares, de que el pueblo no es su enemigo.

¿Qué debiera hacer entonces el diputado Teillier en esta Comisión? Terminar con el tabú, terminar con la falsa idea de que las Fuerzas Armadas deben pertenecerle a los ricos, terminar con la doctrina de seguridad nacional y asegurar que en esta Comisión, se discuta la paz, que se termine con los prejuicios y, sobre todo, debilitar las posiciones más recalcitrantes y retrógradas de personas que se creen dueñas de Chile, de su historia y de sus instituciones. Las Fuerzas Armadas han de avanzar en su profesionalización con el amor a la Patria y al pueblo contribuyendo al desarrollo nacional y propiciando ser parte de la identidad chilena y sus aspiraciones, siendo garantes de la paz, la integración y la amistad. Hay que avanzar en Tratados de Paz, tratados de desarme, tratados de cooperación, acuerdos que defiendan los recursos naturales nacionales y con políticas de formación de recurso humano centrado en la profesionalización con alta moral combativa y preparación técnica asentado en la disuasión.

Para realizar esta labor, tiene todo el derecho y legitimidad derivada de dos consideraciones fundamentales. La primera, porque como diputado nadie puede vetarlo de participar en Comisión alguna, no se entendería que puede ser diputado para algunas Comisiones y para otras no, más aun cuando la materia no es ajena al diputado Teillier. La segunda, porque la presencia de Teillier es sin duda una contribución al reconocimiento del “nunca más”, por ser un gesto notable de un político encarcelado y torturado por las Fuerzas Armadas que no irá a esa Comisión para realizar el trabajo de los tribunales, sino para ejercer la labor de diputado comunista que pretende legislar a favor de los intereses de los trabajadores que quieren unas Fuerzas Armadas de las que puedan sentirse orgulloso y no temerosos.

Su exclusión prejuiciosa solo reflejaría la odiosidad y anacronismo de algunos dirigentes de derecha que prefieren mantenerse en la desconfianza.

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