Propuestas programáticas municipales del nuevo gobierno.

Publicado en Dic 19, 2013 - 5:31pm [1.948 lecturas] .

Por

Claudio Rodríguez

Encargado del Área de Desarrollo Local y Participación, ICAL.

El Municipio cobra un carácter estratégico para cualquier gobierno que se proponga reestablecer o fortalecer la relación del Estado con la ciudadanía y los actores locales. Es este la puerta de entrada para dicha relación, dada la cercanía y cotidianeidad de las relaciones que se establecen con la ciudadanía, dirigentes y organizaciones sociales. Es por ello que el gobierno de la Nueva Mayoría, recientemente electo y que encabezará Michelle Bachelet, tiene un desafío mayor en materia municipal, pues deberá realizar cambios que a lo menos permitan con claridad iniciar un proceso real de reforma municipal, para dejar atrás los enclaves de una institucionalidad autoritaria, con poca autonomía e incidencia en el desarrollo local, que año a año muestra su creciente insuficiencia para dar respuesta a las demandas de la ciudadanía, dirigentes y comunidades.

michelchiledetodosEn este sentido, nos parece importante que el programa de la NM se proponga avanzar en la construcción de un “nuevo municipio”, con el sentido estratégico de convertir lo que hoy son “administraciones” en verdaderos “gobiernos locales”, con mayor “autonomía en la gestión”, como se señala, para lo cual se propone el traspaso de facultades, competencias, recursos propios y autonomía administrativa.

En dicho camino, el programa destaca el poder garantizar la entrega de servicios básicos de calidad. Eso parece importante, en la medida que busca disminuir la brecha entre las comunas con mayores y menores recursos. En esta perspectiva, parece un espacio importante desde donde aportar a disminuir la enorme desigualdad existente en nuestro país, la que también se expresa a nivel territorial en la calidad de los servicios que reciben los sectores populares. Ello requerirá profundizar el debate en la materia, de forma de generar propuestas específicas que hagan plausible los objetivos propuestos y a la vez logren generar efectivos mecanismos redistributivos.

Un segundo aspecto a relevar  es que sean espacios donde se canalice la demanda ciudadana de “participar en la toma de decisiones sobre temas que les afectan o incumben directamente”. Ello, desde nuestra perspectiva, implicará promover un mayor protagonismo de la ciudadanía y actores sociales en la toma de desiciones. En este sentido, esta definición requiere -para ser real- que la propia ciudadanía, actores locales y dirigentes sociales jueguen un rol fundamental para alcanzar dicho propósito. Estas voluntades de cambios se efectivizan en la medida que tenemos una ciudadanía o movimientos que presionan, demandan y también proponen. Pero ello también requiere de una institucionalidad que sea capaz de canalizar dicha participación, de forma de propiciar y contener cambios y no de retenerlos o posponerlos. En este sentido, urge realizar cambios en los COSOCs, así como fortalecer una política de participación local que asegure incidencia de las organizaciones y formación ciudadana. Ello no debiese pasar tanto por la generación de nuevos Fondos Concursables –fórmula privilegiada en el período transicional chileno-, sino fundamentalmente la creación de espacios deliberativos y vinculantes de los instrumentos de gestión local, como presupuestos participativos. También requiere del fortalecimiento de los PLADECOS y el asegurar procesos participativos de planificación local, en particular de los Planes Reguladores.

Otro aspecto relevante del programa busca “fortalecer el Concejo Municipal”, con mayores atribuciones y responsabilidades, como monitorear y acompañar algunas áreas del quehacer municipal, con obligación de rendir cuentas. En este punto compartimos los objetivos, aunque debemos ser claros en que dicha propuesta requiere fuerza y voluntad política para cambios de fondo de la institucionalidad local. Solo en ese sentido podremos avanzar hacia un mejoramiento efectivo del municipio en Chile, y pensar en una reforma real de estos espacios, que desde nuestra mirada debiese tener un sentido refundacional, con perspectiva democratizadora y con posibilidad de ser un actor en el desarrollo social y productivo territorial.

Ello requiere, a la vez, abordar la problemática de los funcionarios y las plantas municipales. En dicha dirección, el programa releva la necesidad de retomar el debate sobre el artículo 121, promoviendo el resguardo de la carrera funcionaria. Junto a ello, queda pendiente, o a desarrollar, un incremento de las plantas, estancadas desde 1991, que aseguren una mejor dotación, de acuerdo a los actuales condiciones demográficas de las comunas.

Por último, otros aspectos que resaltan como ideas fuerza son mejorar el trabajo de los municipios en materia de sustentabilidad ambiental, desarrollo de espacios habitables y seguridad. Cabe señalar que todas estas tareas implicarán necesariamente dotar de mayores recursos al municipio. Así, destacamos que en materia de financiamiento se establecen tres compromisos centrales para fortalecer la institucionalidad local: aumentar el Fondo Común Municipal; corregir la Ley de Rentas, con énfasis en el pago justo de los grandes contribuyentes a los servicios y prestaciones que reciben del municipio; y asegurar normativamente que cualquier nueva función que se le asigne al municipio contemple su financiamiento respectivo.

Asegurar un mayor financiamiento, en el marco de cambios sustantivos a la institucionalidad, que permitan avanzar en la construcción de un real Gobierno Local, será una tarea a desarrollar de forma coordinada por los diversos actores locales, sociales y políticos, por la propia Asociación Chilena de Municipalidades y los funcionarios, así como constituirá un importante desafío político para el gobierno de la NM.

Una mirada refundacional debe considerar el municipio como un espacio estratégico desde donde se construya una gobernabilidad democrática, con participación sustantiva e inclusión social. Ello pondrá en tensión la lógica neoliberal del municipio como gestor de servicios y programas que hoy prima. De dicha forma, podremos pensar en generar una verdadera Reforma Municipal, que aborde con sentido transformador la superación de la LOCM, tarea pendiente y que reclama urgencia en la agenda política.

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