Asociatividad de los COSOCs: La importancia de su organización.

Publicado en Dic 19, 2013 - 5:23pm [2.944 lecturas] .

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Área Desarrollo y Participación. ICAL.

A partir de la promulgación de la ley 20.500, de asociación y participación ciudadana, desde la sociedad civil popular se han impulsado diversas iniciativas tendientes a la difusión, implementación y, en menor medida, análisis de este cuerpo legal. Todas estas acciones reconocen la importancia que tiene para las organizaciones sociales el conocimiento, análisis y discusión de una ley que institucionaliza la vinculación entre estado y sociedad civil, y que surge precisamente en un contexto de creciente protagonismo de la movilización social y la búsqueda de mayor incidencia por parte de los actores sociales en las decisiones que se toman desde los espacios ya sea local, regional o nacional.

10Desde ICAL hemos sido promotores y partícipes de ese tipo de iniciativas, cuyo hito principal fue la generación de un Encuentro de Consejeros Comunales Metropolitanos realizado en mayo de este año, en donde se dio cuenta de las principales debilidades y fortalezas de estos espacios. Dentro de las primeras, la baja incidencia de los COSOC en las decisiones del municipio es un punto crítico y se transforma en uno de los principales desafíos a superar. Por otro lado, se observa la inquietud de la mayoría de los consejeros por dotar de mayores atribuciones a estos espacios. De tal manera, estimamos, se busca superar la contradicción entre el carácter vinculante que buscan las organizaciones, versus el carácter informativo que otorga la ley.

Otras iniciativas han aportado de forma importante al diagnóstico, como las realizadas por la Mesa de Seguimiento de la ley 20.500, que organizó varios encuentros a nivel metropolitano y nacional para monitorear la implementación de la ley. A partir de dichos encuentros, surge la propuesta de generar articulaciones regionales cuyas principales tareas sean la difusión y discusión de la ley, la articulación entre los Consejos Consultivos de gobierno y los comunales, la formación de consejeros, el conocimiento y difusión de COSOC que han tenido éxito en su trabajo, desarrollo de boletines informativos y la creación de un observatorio, entre las principales. Para esto, se propone la creación de una Federación de Consejeros Metropolitanos que pueda trabajar estos y otros temas importantes para el mejor funcionamiento de la ley 20.500.

Desde nuestra perspectiva, es fundamental el trabajo en red, coordinado, para fortalecer la incidencia de los COSOC en el municipio, por lo que este tipo de iniciativas son valorables. En este sentido, la difusión de experiencias de trabajo de los Consejos es fundamental para articular desde distintos niveles un proceso de mayor incidencia en los espacios locales por parte de las organizaciones sociales. Por esta razón, consideramos necesario debatir en profundidad el carácter de una posible asociatividad entre COSOC, ya sea a nivel zonal, nacional o regional. En este sentido, creemos es necesario revisar las implicancias de una asociación de Consejeros o una asociación de Consejos.

Las diferentes experiencias de asociatividad entre representantes de organismos locales y regionales (alcaldes, concejales, consejeros regionales) ha mostrado en ocasiones el carácter corporativista que estos espacios pueden cobrar. Así, muchas veces la discusión tiende a centrarse más en las condiciones particulares de funcionamiento que en los temas más políticos, como el fortalecimiento o modificación institucional de estos espacios y su impacto en los procesos de democratización y participación. Por lo mismo, es necesario debatir sobre las condiciones que permitan que la conformación de una Federación de Consejeros sea un espacio adecuado para articular un proceso de mayor incidencia de los COSOCs.

Al respecto, el mismo carácter de la ley genera una contradicción entre la necesidad de mayor incidencia y el carácter consultivo-informativo de estos espacios. Esa es la base que hoy limita en buena parte el desarrollo de los COSOCs, así como los problemas de legitimidad y representatividad que éstos tienen. Los temas centrales deben orientarse a debatir cómo mejorar la participación en las comunas y municipios; cómo avanzar de una participación informativo-consultiva a una sustantiva y vinculante. El riesgo a considerar es: cómo no caer en debates que corporativicen las demandas de los consejeros -aportes económicos, condiciones para el ejercicio del cargo, capacitaciones, por ejemplo-  y no aborden los temas de fondo.

Una Federación de Consejos o Consejeros debería velar por las condiciones de funcionamiento de estos espacios, pero también, y por sobre todo, incidir con mayor peso en la discusión sobre la profundización y perfeccionamiento de la ley 20.500, en la perspectiva de superar la restringida institucionalidad en materia de democracia y participación. Ello, requiere un espacio representativo que permita establecer interlocución con otros actores institucionales, con la ACHM, o con el propio ejecutivo o parlamento. Se debe avanzar en asociatividad, pero sin perder de foco la representatividad y peso que pueda tener la instancia en construcción.

Así, este espacio debería promover la discusión de posibles modificaciones a la Ley Orgánica Constitucional de Municipalidades y a la misma Ley 20.500, con el objetivo de modificar la matriz consultiva de participación y democracia local que condiciona y limita el rol de los actores sociales y ciudadanía en las decisiones y control de la gestión pública, procurando instalar la necesidad de avanzar hacia marcos que posibiliten mayor incidencia de éstos por medio de mecanismos de participación vinculante que profundicen y revitalicen la democracia local.

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