De la demanda de los funcionarios a la interpelación al modelo municipal

Publicado en nov 14, 2013 - 9:00am [780 lecturas] .

municipales_paroLa movilización de los funcionarios municipales adquirió una creciente notoriedad durante el transcurso de las últimas tres semanas. Más allá de la legitimidad de sus demandas nos interesa poder reflexionar en torno a cómo la movilización se relaciona con los cambios que el municipio requiere hoy en día; y cuál puede ser la estrategia para lograr estos cambios.

Es importante señalar que el presente movimiento recoge una demanda puntual, que dice relación con las condiciones laborales de los trabajadores municipales que adquirió un relativo consenso respecto a la necesidad de tomar medidas efectivas para reparar o equiparar estas condiciones con la de los funcionarios públicos del estado central. La pregunta es si ello es suficiente o asegura nuevos marcos institucionales, tanto para establecer condiciones laborales justas para los funcionarios municipales, como para el cumplimiento de los objetivos sociales que deben cumplir los mismos funcionarios y que condicionan y son parte a la vez de su ejercicio laboral. La respuesta en este sentido parece ser muy clara: no.

Los cambios del municipio deben ser integrales, o si se quiere, más bien estructurales. Hoy es una institucionalidad profundamente deficiente para los desafíos actuales. Se requieren cambios a la Ley Orgánica Constitucional Municipal (LOCM), heredada de la dictadura. Ello implica el desafío de abordar la demanda sectorial en contexto global, lo que plantea la necesidad de generar un proceso de creciente articulación y politización de la demanda de los actores municipales, sean funcionarios, concejales, alcaldes y, por cierto, organizaciones y dirigentes sociales. Una reforma que sea de fondo o refundacional debe considerar la totalidad de los espacios y actores que hoy día requieren cambios con urgencia, para pasar de forma real de una administración a un gobierno local, como se proponen la mayoría de los actores políticos en el debate –si bien no profundizado- generado por las elecciones respecto a las propuestas programáticas para el mundo municipal.

Entonces, ¿qué estrategia permitirá avanzar en dicho camino de transformación? Aquí podemos encontrar quizá uno de los principales aportes que deja la presente movilización. Ella recoge la matriz de conflicto y movilización que ha fortalecido y visibilizado al movimiento social en Chile en los últimos años, cuyo punto de inicio se sitúa en el movimiento de contratistas del cobre de 2007. Lo visibiliza y legitima socialmente el movimiento estudiantil de 2011 que logra convocar a otros actores sociales y levantar demandas políticas globales para mejorar la educación en Chile. Ello no quiere decir que la actual movilización logre dicho nivel de madurez o proyección. Más bien, intentamos reflejar y dar cuenta de la necesidad de generar aprendizajes desde la lucha y movilización social como espacio de construcción política, lo que es un paso fundamental para plantearse soluciones de fondo, lo cual implicará articularse con otros actores para converger desde el mundo social y político a una demanda y presión por cambios reales en el municipio en Chile.

En un escenario disgregado y de dispersión de demandas y propuestas, las iniciativas parciales que hoy cursan no dan cuenta de las necesidades de fondo que subyacen en las demandas de los funcionarios, como de los propios alcaldes y concejales, ni la propia ciudadanía u organizaciones sociales. Así, los avances de la presente movilización, como del propio proyecto de ley –insuficiente- que hoy el gobierno tramita en el parlamento no darán cuenta de cambios de fondo para el municipio en Chile. El debate requiere más profundidad y debe situarse, a la vez, en el propio espacio de deliberación y participación social que se genere al calor de la redacción de una nueva constitución política, que defina el carácter descentralizado y participativo de un Estado Social de derechos.

En este camino el rol de los funcionarios debe ser relevante. No podemos pensar un nuevo municipio para Chile sin la participación de los propios actores que lo conforman en su proceso de transformación. Tampoco podemos pensar un nuevo municipio si no somos capaces de abordar de forma global los problemas estructurales que hoy limitan y obstaculizan el rol que debiesen tener el mundo local en la construcción de un Chile distinto. Por tanto, el desafío pasará por estar a la altura y aprovechar los espacios que puede generar el nuevo ciclo político que comienza a vivir Chile.

Por

Claudio Rodríguez, Trabajador Social.

Encargado del Área de Desarrollo Local, ICAL

  • AFIMUP

    Creemos que la urgencia de hacer un debate profundo sobre la modernalización del rol de las muncipalidades en el Estado debe tener un caracter prioritario. Sabemos que cada paso hacia la modernalización, los trabajadores municipales debemos estar ahí, porque somos una parte fundamental de lo que significa poner en practica y en producción todo lo que en ese debate se emane, pero los trabajadores también tenemos muhas cosas que decir, sobre en este tema y nos acompleja no hacerlo y no tener los espacios. Por lo demás actualmente si hablaramos de modernalización, perderiamos lo que hoy nos convoca a movilizarnos que es el PMGM, ya que el debate se recojería bajo el famoso art. 121!
    Ahora está de más decir que el debate debe estar mucho más allá, debe estar en una reforma tributaria para alcanzar los objetivos, está en una nueva institucionalidad laboral pra chile y por sobre todo una nueva constitución para Chile!!!