El aporte a las políticas públicas desde lo local

Publicado en Ago 9, 2013 - 1:45pm [1.194 lecturas] .

Uno de los desafíos para el proceso de posibles transformaciones políticas y sociales que se pretenden impulsar en un hipotético gobierno de la Nueva Mayoría, debiese ser el poder realizar cambios de fondo respecto al rol de los municipios en el desarrollo del país y mejoramiento de la calidad de vida y buen vivir del pueblo. Al respecto, si bien existe un cierto consenso respecto a la necesidad de una Reforma Municipal, hemos dicho que no se ha profundizado sobre el carácter de ésta, estimando desde ICAL la necesidad de iniciar un proceso –en perspectiva de mediano plazo- de Refundación de los Municipios en Chile.

En este sentido, creemos que un componente fundamental y estratégico debiese ser la definición del rol del municipio en el desarrollo nacional y local. Hoy sus atribuciones y recursos aparecen como insuficientes, por lo que cualquier reforma debiese abordar estos aspectos como base para pasar de ser una administración comunal a una instancia de efectivo gobierno local.

Al respecto, una pregunta central es cómo se articula el trabajo municipal con los procesos de desarrollo nacional, partiendo desde lo endógeno o territorial. En este sentido, nos parece que un primer aspecto a considerar es cómo en el municipio se expresará un cambio en la concepción de estado que ha estado vigente con el modelo neoliberal imperante los últimos lustros. Así, aparece como importante el que efectivamente sea expresión de un proceso inicial de desanclaje del Estado subsidiario, que es el marco que hoy delimita la conformación de los municipios en Chile. En efecto, fue la política de la dictadura la que definió el carácter del municipio que hasta hoy nos rige. En ella, tanto el poder concentrado en la figura del alcalde como un rol más asistencial que promotor e incidente en los procesos de desarrollo configuran algunas de sus características centrales, en lo que algunos autores han definido como la “guerra social” de Pinochet para instalar un nuevo modelo en el país y ganar adhesión en los sectores populares. En este proceso, el rol de los municipios se concibe como clave para el alcance y éxito de los programas sociales de la dictadura, con un fuerte componente centralizado y asistencial, buscando generar paz social en los sectores que más se veían afectados por las políticas de ajuste.

En este marco, creemos que hoy para avanzar hacia una nueva concepción del municipio nos parece fundamental dotarlo de un contenido que supere esta concepción neoliberal que lo sostiene hasta el día de hoy. En esta dirección, apostamos a que un elemento central y constituyente de este nuevo carácter debiese ser su rol de co-garante de derechos. Ello, por cierto requiere de dotarlo de nuevas y mayores atribuciones, competencias y recursos, de forma que sea promotor y primer eslabón de los procesos de desarrollo, para lo cual requiere tener un rol más activo en la gestión y diseño de políticas públicas. El papel que podría jugar el municipio en el desarrollo de sectores rurales o extremos, donde el rol e inversión de los privados suele ser bajo, abre un desafío y posibilidad de entregar una mayor responsabilidad al municipio, en tanto órgano del estado con más cercanía a las comunidades y organizaciones sociales y productivas. Así, un municipio co-garante se haría parte de una concepción de estado social de derechos, que de garantías de un mínimo social para el desarrollo de cada uno de sus habitantes y comunidades.

Por otra parte, nos parece central -que pase a tener un rol distinto en materia de ejecución de políticas sociales-, gran parte de la batería de programas sociales para superar la pobreza, exclusión social y enfrentar problemas los sociales que viven lo sectores populares, son centralizados y operan a través de los municipios.

No obstante, desde estos espacios los profesionales y funcionarios suelen experimentar las limitaciones y frustraciones de administrar programas sobre los cuales los equipos locales tienen poco margen de incidencia. Al respecto, nos parece que un elemento central debiese ser el que los equipos municipales cumplan un rol de rediseño de los programas locales, que pase en lo central por una revisión técnica de sus equipos, evaluando su factibilidad política y asegurando su adecuación a la realidad local, pero más importante aún, sea el espacio que incorpore la mirada de los usuarios y sujetos de los propios programas, promoviendo la participación y control ciudadano en los asuntos públicos y asegurando un mejor proceso de implementación y sostenibilidad de los impactos.

Por

Claudio Rodriguez

Encargado del Área Local de ICAL

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