Elecciones presidenciales: ¿Política anti-democrática o acto político real?

Publicado en Jul 29, 2013 - 1:54pm [1.359 lecturas] .

Por

Mauricio Muñoz. Sociólogo. Investigador Área Laboral Ical.

@Mauricio_emf

¿Quiénes serán los candidatos que se enfrentarán en la próxima elección presidencial?, ¿Quién será la o él presidente del país a partir del 2014?, ¿Quiénes serán nuestros legisladores?…

Estas cuestiones poco importan si lo que está en juego no es otra cosa que la continuidad de la política anti-democrática chilena, la cual no ha sido más que el ejercicio permanente de la despolitización de las problemáticas sociales, al mismo tiempo que se ha tecnificado y administrado lo social a través de la represión y exclusión de lo político. En definitiva, poco importan las respuestas si la discusión en torno a lo político se vulgariza, acotándose a la mera colaboración entre “expertos” y “tecnócratas”.

Pero si, por el contrario, de lo que se tratará será de generar las condiciones para la emergencia del acto político real, no funcionalista, que tiene la capacidad de subvertir su contexto de emergencia, que altera y revoluciona las condiciones sociales de producción simbólicas y materiales que determinan y dan sentido al funcionamiento de las cosas, las respuestas a las preguntas planteadas en el párrafo inicial se tornan consistentes, cargandose de importancia.

Transformar la realidad significa tomarse la política y al electorado en serio. Que a esta altura no es otra cosa que apostar por la utopía, es decir, formular un proyecto político o programa de gobierno que aparezca como irrealizable al momento de su creación, con objetivos que a modo tal no existen más que de manera proyectual y que, a la vez, establecen las tácticas, estrategias y directrices a seguir, otorgando sentido a las motivaciones que lo generan.

Así, cuestiones como poner fin al modelo heredado de la Dictadura de Pinochet, con todo lo que eso implica, para hacer de Chile una sociedad justa, igualitaria y libre y no simplemente un país rendido y subordinado, a merced del capitalismo, es lo mínimo que se le puede demandar a un verdadero acto político. Es lo mínimo que se puede esperar de un gobierno en el cual la izquierda formará parte.

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