El marco ideológico en los procesos de reparación

Publicado en Jul 4, 2013 - 4:29pm [1.785 lecturas] .

Por

Jeannette Rosentreter. Psicóloga (PUCV). Magister en Psicología Clínica de Adultos, Universidad de Chile.

En Chile el proceso de modernización del Estado ha permitido mejorar el acceso a la justicia de las personas afectadas por violencia otorgando relevancia a la consideración de aspectos socioemocionales en la reparación. Lo reparatorio incluye el tema social y las instituciones junto a la sensación que tienen las personas respecto al Estado, a las políticas públicas y las leyes. Con la violencia la persona se ve afectada en temas tan esenciales como el derecho a opinar, a la libertad, el derecho a decidir, a cuestionar, a sentir y derechos fundamentales que deberían estar resguardados por el Estado y como profesional un terapeuta tiene la responsabilidad de opinar acerca de los lineamientos de la política pública,  de cómo se va construyendo una praxis que cumpla el espíritu de la política. En nuestro país el trabajo en reparación se inicia con la creación de CAVAS en 1987, sin embargo, algunos autores que han trabajado desde la perspectiva de violencia política señalan que esta práctica se inició con anterioridad como resultado de las violaciones a los derechos humanos ocurridas durante la dictadura militar.  En el año 1990, con el retorno del país a la democracia, se crea el Programa de reparación y atención integral de salud (PRAIS) que atiende a personas que sufrieron violencia de Estado durante este período dando comienzo al nacimiento de políticas públicas que crean una red que asiste a personas afectadas por violencia dentro del sistema público.

La terapia puede considerarse un formato social que permite la reflexión crítica y que entrega elementos para el desarrollo de políticas públicas  respecto del trabajo con personas afectadas por violencia. En el proceso reparatorio el rol del terapeuta  refleja el conjunto de factores presentes desde su contexto cultural e histórico a nivel social y también personal que guían su trabajo y que pueden o no alinearse con los postulados institucionales. En el contexto institucional público es fundamental conocer las dimensiones culturales y contextuales que aportan estos marcos dada su relevancia social para transparentar aquellos conceptos implicados en la praxis terapéutica como resultado de la concretización de políticas estatales. Para Pakman (2006) resulta indesmentible la presencia de las fuerzas ideológico-políticas en terapia y por ello,  se transforman en una base ideológica, donde el terapeuta no es entendido como un operador de aquellas políticas públicas vigentes sino como un agente político, así la terapia, se constituye en un espacio que actualiza todo el ejercicio político y social. El rol del Estado, a través de la institucionalidad pública es esencial respecto a mejorar el acceso a la justicia y la reparación a través de la implementación de políticas públicas, lo que es coincidente con la Declaración de Naciones Unidas sobre los principios Fundamentales de Justicia para las Víctimas de Delito y Abuso de Poder (ONU, 1985) y que  establece el elevado nivel de compromiso que los Estados tienen con los derechos de quienes han sufrido violencia.  Este pronunciamiento intenta garantizar una respuesta estatal mediante el acceso a instituciones ya existentes o mediante la creación de programas especializados de asistencia en reparación.

En relación a las políticas sociales o públicas  Roberts (2001) refiere que las discrepancias de interés social, interpretación cultural, conocimiento y poder  son intermediados, perpetuados o transformados en puntos críticos de confrontación y cooperación destacando que estos últimos son aspectos fundamentales e inevitables de la puesta en práctica de una política social, ya que, la naturaleza de la relación entre quienes implementan la política y la población que se beneficiará de ella revisten tanta importancia como el contenido mismo de tal política. Por otra parte, la implementación de políticas públicas asociadas a renovación del Estado se asocian a conceptos como buen gobierno, el que se asocia a la descripción de un conjunto de prácticas más adecuadas, las que, se evalúan por resultados sujetos a medición de esta forma la relación entre gobierno, instituciones y usuarios tiende a tener una lógica burocrática. La política social es parte de la vida diaria de las personas y el gobierno central por su relevancia puede beneficiar pero también dañar y que, por ello, los intereses de la ciudadanía y las políticas sociales son transversales a la política y al cambio social.

La reparación refiere a aspectos múltiples y diversos que resultan complementarios y consistentes con los contextos en donde lo reparatorio tiene que ver con la cultura, con el país, con sus instituciones y sus profesionales, con el modo de asumir un acompañamiento al otro y con una toma de postura en que la reparación es atravesada por lo social, contextual, histórico y lo personal. Es posible proponer que la reparación en terapia y su esencia reparatoria contienen algo muy institucional y político. El terapeuta es un agente social, político e ideológico en el encuentro con el otro, ya que, la reparación en terapia desborda lo tradicionalmente considerado psicológico y el terapeuta tiene la expectativa de hacer más que una terapia, se compromete con reconstruir nexos, tejido social y recuperarlo como persona en el mundo. El acompañamiento terapéutico es una oportunidad para lograr una mayor comprensión del mundo social del otro, de su ser parte en este mundo y expresar una profunda consideración por entender su nivel histórico de sufrimiento como persona y sobreviviente también de la marginación social y donde las concepciones de mundo y de sujeto, las utopías, las visiones sociales emergen inevitablemente. Los terapeutas están muy a la deriva de las contingencias políticas y resulta fundamental explicitar la relación entre política y praxis terapéutica o entre política y terapeuta dado que esta relación se encuentra mediada por la visión de cada gobierno acerca de cómo llevar a cabo o dar continuidad a las políticas sociales, con el riesgo cierto de instrumentalizar tanto estas relaciones como estos servicios para fines mediáticos que contribuyan a fortalecer los logros de cada administración y que, en determinadas circunstancias exige al mismo terapeuta validarse como agente social y político dentro de una institucionalidad.

Por el innegable e ineludible carácter político de las instituciones públicas las personas pueden transformarse con facilidad en instrumentos o medios apetecibles para el logro de fines de posicionamiento institucional de quiénes las dirigen o representan. Lo inquietante de los discursos institucionales es que ante determinados conflictos de intereses pueden verse confrontados los argumentos profesionales con los políticos donde el usuario puede quedar en un lugar secundario y los lineamientos y formulaciones de las políticas estatales se manifiestan más como una declaración de intenciones, emergiendo temas de índole institucional y político que incomodan el discurso de las instituciones. Por otra parte, las políticas públicas como compromiso social del Estado pueden poner el énfasis de esta praxis en resultados de tipo cuantitativo o basado en objetivos y no en aspectos cualitativos o de procesos, con el consiguiente resultado de invisibilizar a las personas y pudiendo resultar que la orientación técnica desde la política pública difiera de la visión profesional del terapeuta. Por último, se asimila el concepto de discurso imperante al de discurso en la sociedad y se extrapola estos a las políticas públicas que llevan a cabo las instituciones y traducen una institucionalidad como un modo de ser social, de concebir los hechos y las relaciones sociales, o sea, como posibles verdades absolutas, lo que lleva a proponer el tema de la institucionalidad pública como una oportunidad para el desarrollo de discusiones y reflexiones críticas fundamentales que aborden la violencia desde una comprensión con lineamientos claros desde el Estado a través de las políticas públicas.

Referencias

Pakman, M. (2006). Poética y micropolítica del cambio: Diseñando conversaciones terapéuticas. Extraído en Diciembre de 2011 de: http://www.redsistemica.com.ar/pakman.htm

Roberts, B. (2001). Las nuevas políticas sociales en América Latina y el desarrollo de ciudadanía: Una perspectiva de interfaz. Universidad of Texas at Austin. Documento elaborado para el Taller Agencia, Conocimiento y Poder: Nuevas Direcciones. Wageningen.

Rosentreter, J. (2013). Terapia de reparación: Un acercamiento desde la praxis institucional pública en Chile. Tesis para optar al grado de Magíster en Psicología Clínica de Adultos. Facultad de Ciencias Sociales. Departamento de Psicología. Universidad de Chile.

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