Pensando un nuevo sistema previsional

Publicado en May 24, 2013 - 4:09pm [2.377 lecturas] .

Por Roberto Barraza, Abogado

Área legislativa, ICAL

Hace solo unos meses a un grupo de profesionales nos hicieron un encargo concreto: formular propuestas de reformas al sistema de pensiones con el objeto de materializarlas en uno o más proyectos de ley. Debo reconocer que inicialmente pensamos en propuestas puntuales, especificas en torno al sistema de AFP, pero con el tiempo y fruto de la conversación nos fuimos convenciendo de que es factible y necesario avanzar hacia reformas profundas en esta materia.

Como antecedente, podemos mencionar que los principios que dan origen al sistema previsional de 1980 se centraron en la eficiencia dada por una supuesta libre elección y un esquema de capitalización individual, opuesta al sistema de reparto basado fundamentalmente en el componente solidario. Así mismo, las facultades del Estado para desarrollar directamente la función de entregar pensiones se vieron limitadas por la ley, delegando esta atribución en gran medida a los privados.

A juicio del Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH),  la ausencia de una perspectiva de derechos y la preeminencia del carácter financiero del sistema previsional vigente, tuvo como resultado la disminución tanto de la cobertura como del monto de las pensiones, acentuando las diferencias de ingreso entre afiliados y acrecentando además la desigualdad de género, debido a que las mujeres en la práctica reciben pensiones sustancialmente menores a la de los  hombres. En el año 2006, más de un 33% del total de personas ocupadas laboralmente no cotizaba en el sistema previsional y, adicionalmente, se estimó que la mitad de los cotizantes no iban a alcanzar a financiar una pensión mínima al final de su vida laboral[1].

Al 2013 el sistema de AFP sigue en serio cuestionamiento, para Manuel Riesco, economista e investigador del CENDA[2], este sistema no es más que un sistema de ahorro forzado que está lejos de ser un sistema de pensiones como se conoce en otros países. Nuestro sistema no otorga pensiones dignas a sus afiliados y para hacerlo, debe ser subsidiado en buena parte por el Estado. Lo paradojal es que hoy la propia Asociación de AFP, a través de su presidente Guillermo Arthur, comparte en gran medida este diagnostico y no han dudado en expresarlo en los medios. En particular se han mostrado preocupados por los bajos niveles de ahorro previsional de los trabajadores y trabajadoras chilenas, responsabilizando, en parte, a nuestro inestable y precario mercado laboral, argumento que llama la atención por el carácter patronal de la asociación, pero que tiene sentido si lo que se busca es imponer un aumento tanto al porcentaje de cotización como a la edad de jubilación de los afiliados y, adicionalmente, a pesar de no mencionarlo, la mantención del subsidio estatal.

Por otro lado, la reforma previsional del 2008 frente al mismo escenario no avanzo mucho. Es más, la resolución de la 98 Conferencia de la OIT[3], referida al Convenio Nº 35, crítica el modelo chileno de las AFP. El Comité de Expertos señaló que el esquema chileno, no obstante la reforma, persiste en una estructura que no considera los principios de solidaridad, riesgos compartidos y financiamiento colectivo, que a juicio del Comité forman la esencia de la seguridad social. Aún cuando el organismo resaltó los positivos esfuerzos de la reforma previsional del año 2008, especialmente la creación de la pensión básica universal solidaria, observó que no hay cambios mayores en el esquema privado de pensiones establecido por el Decreto Ley Nº 3.500 de 1980.[4]

Con todo lo anterior, la solución al menos para el grupo de trabajo es clara: la instauración de un nuevo sistema público de reparto. De qué manera llevarlo acabo: ¿avanzar directamente hacia un sistema único de reparto público? O tal vez ¿hacia un sistema complementario en que conviva el sistema público y privado? O incluso ¿hacia un sistema de coexistencia entre ambos sistemas y en competencia? He ahí el dilema. Al parecer queda bastante por discutir.



[1] Ver cifras aportadas por el Informe Anual 2012, INDH. pág. 232.

[2] Centro de Estudios Nacionales de Desarrollo Alternativo.

[3] Conferencia realizada el 19 de junio del 2009.

[4] Al respecto revisar Informe Anual, 2012, INDH. pág. 233.

Leave A Response