En conmemoración del 1º de Mayo

Publicado en abr 29, 2013 - 5:59pm [1.153 lecturas] .

Área Laboral  de ICAL

 “El primero de Mayo es un día en que los  proletarios del universo entero, al parar el trabajo, lo hacen para expresar a la clase capitalista gobernante su protesta y su queja por la explotación permanente…”[1]

Al  conmemorar el primero de mayo es necesario  recordar las pequeñas y grandes luchas que los trabajadores y trabajadoras realizaron durante todo el siglo XX para disputar  los derechos y la dignidad.  Para ello tuvieron que aprender  que lo colectivo era fundamental, y la organización el camino.

La denominada “Cuestión Social” que significa simplemente dolor y pobreza, en la sociedad capitalista  debió ser enfrentada para  procurar días mejores.  Exigía ver la problemática de los trabajadores desde la complejidad, incorporando las carencias en  vivienda, salud,  educación, seguridad social, etc.

A los trabajadores nada se les concedió, todo lo alcanzaron luchando. De esta forma, se exigió que estas problemáticas fueran incorporándose como desafíos sociales.  De estas demandas transformadas en luchas  surge la normativa en las primeras décadas del siglo pasado que concluyen con un Código del Trabajo en 1931, el que se escribe teniendo en cuenta un carácter tuitivo del capital respecto del trabajo, es decir consideraba una relación asimétrica entre el empleador y el trabajador.

Todo fue borrado por la dictadura, que estuvo al servicio de la reestructuración del capitalismo en la década del setenta,  que crea  la normativa jurídica  que persiste hasta el día de hoy, y cuyo  centro de la sociedad es  la ideología neoliberal que se erige como única verdad.

Hoy día enfrentamos  una “Nueva Cuestión Social”, donde la pobreza tiene rostro de trabajador.   La  realidad del mundo del trabajo nos indica que en cada familia chilena hay por lo menos dos personas trabajando, lo que se llama un incremento en el mercado de trabajo. Sin embargo esta tendencia representa una situación en que aproximadamente un millón de trabajadores ganan el salario mínimo y un alto porcentaje de trabajadores no lo hacen bajo protección social. Estos aspectos producen en las personas que constituyen este ejército de ocupados, una sensación en que su vida está constituida por lo que consumen con su ingresos y su endeudamiento y no por el valor que tiene el trabajo propiamente. A esto debe sumárseles la debilidad de los  derechos colectivos, la falta de organizaciones sindicales, la desconfianza, en última instancia, el individualismo exacerbado.

Queremos reafirmar la centralidad del trabajo en la producción y reproducción material de la vida social y de la constitución del ser humano. Esta idea es fundamental para pensar las transformaciones estructurales que la sociedad chilena necesita, pues significa soñar con un mundo donde la justicia sea parte de la amplia mayoría de los hombres y mujeres que habitamos esta tierra. Es pensar un mundo en que nos realicemos en nuestras potencialidades, donde nuestra singularidad este al servicio del sueño común y donde el trabajo es vital.

 



[1] Luis Emilio Recabarren. “El despertar de los Trabajadores” Iquique 30 de Abril de 1912

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