1º de Mayo: ¿Qué significa trabajar?

Publicado en Abr 29, 2013 - 5:47pm [1.519 lecturas] .

Por Mauricio Muñoz. Sociólogo. Investigador del Área Laboral Ical

Siempre que hablamos del trabajo pasamos de largo muchas cosas, algunas de ellas fundamentales. En general, el trabajo ha sido reducido a vender nuestra capacidad productiva durante un tiempo determinado, realizando una actividad por la cual se nos remunera y con ese salario podemos satisfacer nuestras necesidades. Trabajar para poder vivir. ¿Por qué ocurre esta reducción?

Entendido como producción, el trabajo es más complejo que eso y, de manera latente, alberga un contenido liberador para el ser humano. Buscar el significado del trabajo, por lo tanto, implica ir más allá del lugar al cual lo ha confinado el Capital, y así desbordarlo para desplegar toda su potencialidad. En otras palabras: sacarlo del terreno en donde lo ha colocado el poder y ponerlo al servicio de la libertad humana.

El trabajo es, antes que todo, creador de valor en general. En el amplio sentido de la palabra, la producción humana, su resultado, sea material o simbólico, antes de intercambiarse en un mercado. Y, por lo tanto, antes de transformarse en mercancía y tener un precio, puede ser entendida como una creación (transformación del entorno o de las materias primas) que permite satisfacer determinadas necesidades, sean materiales o espirituales. Es decir, el trabajo se nos muestra siempre, antes que todo, asociado a una utilidad y su valor es definido por su uso.

Eso entendido el trabajo como producción. En cuanto relación social, el trabajo es una actividad definida histórica y socialmente que no se realiza en solitario sino que siempre, en su realización, pone en interrelación a los productores -entre ellos- y a los consumidores. Así el trabajo se constituye en la base para la vida social.

Los seres humanos, por lo tanto, a través de esta actividad es la forma como nos confirmamos en tanto especie, ya que producimos y reproducimos nuestro mundo material y social, es decir, nuestra vida. El trabajo permite transformar la naturaleza –su objeto de trabajo- utilizando medios de producción (técnica y tecnología) ideados, creados y perfeccionados por él mismo, para producir los soportes necesarios para la vida; pero además, el trabajo, configura la relación social recíproca entre los seres humanos, transformándolos así en seres sociales.

Los trabajadores, por tanto, no pueden ser concebidos como entes pasivos. Por el contrario, estos son sujetos activos, puesto que producen sus vidas, los medios para ésta y, en definitiva, la historia… su historia, mientras, al mismo tiempo, se producen a ellos mismos. Además, estos actores tienen la capacidad de apropiarse de la técnica, las ideas y la producción en general (material e inmaterial) de los individuos que los han precedido, asimilándola para continuar con su desarrollo individual y socialmente.

Con este concepto ampliado de trabajo podemos darnos cuenta de toda la fuerza que éste encierra y de cómo la capacidad creativa, transformadora y productiva de los seres humanos se puede desplegar en él.

Sin embargo, todo esto en el Capitalismo queda trunco. Tal como se señala precedentemente, las políticas económicas capitalistas han buscado acotar el trabajo, limitarlo y hacer de este un factor económico. El Capital, en virtud de generar mayores niveles de plusvalía, se ha obsesionado por el trabajo y los trabajadores, ha buscado tomarlos, controlarlos, someterlos, administrarlos y optimizarlos en su uso.

Al reducir el trabajo a un mero factor económico, además, las relaciones sociales se cargan de los significados y sentidos propios del sistema capitalista. A saber: individualismo, competencia, egoísmo, lucro, consumismo, etc., y de mecanismos que limitan y delimitan las identidades de los trabajadores según los objetivos materiales, simbólicos e ideológicos del Capitalismo. Es con esta apropiación, en definitiva, que el sistema asegura su producción y reproducción a nivel material y cultural. Y es justamente contra lo que lo que los trabajadores y la sociedad civil en general deben luchar para hacerse del control de la historicidad y generar así un proyecto popular, justo, equitativo y coherente de desarrollo.

Leave A Response