Novoa y Golborne, dos intelectuales orgánicos de la derecha.

Publicado en Ene 14, 2013 - 10:42am [1.566 lecturas] .

Mauricio Muñoz

Sociólogo. Investigador Área Laboral Ical.

El senador Jovino Novoa, vicepresidente dela UDI, en entrevista publicada por La Tercera el día 12 de enero, aboga por la necesidad de que los ideólogos de derecha, frente a la colonización intelectual de parte de la izquierda, defiendan e incentiven, con más fuerza, el ideario de libre mercado o, como él lo llama, de “libre empresa”.

Novoa está interpelando a la derecha a generar, promover y fomentar una gubernamentalidad activa, mediante un reforzamiento permanente del ideario neoliberal, sostenida en:

1.- La libertad de mercado como principio fundador, organizador y regulador de la sociedad.

2.- La competencia (no el intercambio) como fundamento o esencia del mercado.

3.- El Estado bajo la vigilancia permanente del mercado, donde el primero hace lo necesario para que funcione correctamente el segundo. Donde se gobierna para producir un mercado, es decir, se gobierna produciendo las condiciones de desigualdad necesarias para que exista competencia.

Respecto de esto último, el senador dice que “Las grandes fortunas en Chile pueden tener ingresos quinientas o mil veces superiores a los que tengo yo como senador, y yo como senador tengo un ingreso que son muchos sueldos mínimos. ¿Qué es lo que es aberrante?”

Bueno Jovino, lo aberrante es que para la Derecha la desigualdad no sea un problema. Que para Laurence Golborne, presidenciable de tu sector, la desigualdad sea inherente y corresponda, tal como lo afirma en el prólogo de tu libro “Con la FUERZA de la LIBERTAD” (así tal cual, con las palabras “fuerza” y “libertad” en mayúsculas), a “una característica propia de la naturaleza humana” y que, como tal, es equívoco suprimirla puesto que “no hay peor error que tratar de forzar la naturaleza de las cosas”.

Lo inhumano, senador, es colocar al mercado, basado en la competencia entre agentes desiguales, como principio regulador de la sociedad en general. Es decir, construir una sociedad sometida a la dinámica competitiva; de empresas y hombres empresarios de si mismos.

Lo brutal es hacer de la forma empresa un modelo universalmente generalizado, donde las relaciones sociales replican la lógica oferta-demanda o el modelo de la inversión, el costo y el beneficio. Un “modelo” para la propia existencia que orienta la relación del individuo consigo mismo, pero también con su realidad, su entorno, sus compañeros, su comunidad, su grupo o su familia.

Lo aberrante,  Jovino, Laurence, es que vuestra ideología, en su aplicación, le arrebata todo lo humano a nuestra existencia, entregando condiciones de vida y trabajo precarias para la mayoría, mercantilizando a los sujetos y sus relaciones en virtud del enriquecimiento de unos pocos. Esos pocos a los que ustedes pertenecen. Ese sector, esa clase a la cual defienden.

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