Largas palabras sobre Cuba

Publicado en Ene 28, 2013 - 5:28pm [2.076 lecturas] .

Por Hugo Guzmán Rambaldi. Periodista

Sonriente apareció Sebastián Piñera junto a Raúl Castro a la entrada de Espacio Riesco, donde se inauguró la Cumbre de la Comunidad de Estados de América Latina y El Caribe (CELAC) al norte de la capital chilena.

Pero no fueron sonrisas lo que primó en torno de la estada del Mandatario cubano en Chile. El gobierno de Piñera, la derecha, la Democracia Cristiana, senadores socialistas y editoriales y notas de medios conservadores tensionaron las cosas con acusaciones, acciones, emplazamientos y críticas al jefe de Estado.

Como voceros de todo aquello destacaron los presidentes de la derechista Unión Demócrata Independiente (UDI), Patricio Melero y de la Democracia Cristiana, Ignacio Walker, junto al diputado pinochetista Iván Moreira y los periódicos conservadores El Mercurio y La Tercera. Las acusaciones no tuvieron nada de nuevo: Cuba es una dictadura, los hermanos Castro son dictadores, en la isla se violan de los derechos humanos, allá se recibieron a autores del asesinato de Jaime Guzmán, se negó permiso de salida a una disidente.

Esa vocería repetitiva pareció no inquietar a las autoridades isleñas y menos a Raúl Castro.

Funcionarios cubanos de distinto rango y ámbitos están acostumbrados a lidiar con pesos pesados como Presidentes y altos personeros de gobiernos de Estados Unidos y Europa; generales y diplomáticos isleños fueron parte de la mesa tripartita en que se firmó la paz y se logró la soberanía de Angola y de paso se abrió la puerta al fin del apartheid en Sudáfrica (de donde nace la eterna gratitud de Nelson Mandela con los cubanos), en negociaciones en que participaron estadounidenses y sudafricanos; autoridades de Cuba fueron protagonistas (aunque silenciosos) de la generación de condiciones para el diálogo de paz entre el gobierno de Colombia (que es de derecha) con las FARC/EP; ni hablar del papel que tuvieron que jugar los más altos dirigentes de la Revolución Cubana en medio de la “Crisis de los Misiles” de 1962, donde sus contrapartes eran hombres como John F. Kennedy y Robert MacNamara (Secretario de Defensa); oficiales cubanos han realizado encuentros con oficiales estadounidenses para discutir asuntos del combate al narcotráfico, situación en la línea fronteriza con la base de Guantánamo (ocupación de territorio cubano por parte de Estados Unidos) y cuestiones migratorias.

Es probable entonces que personajes locales como Melero o Walker no despierten mayor inquietud en los cubanos. A los personeros que les dan rango de interlocución, al menos les reciben las cartas.

Quien haya reporteado diversidad de encuentros internacionales o situaciones internas de Cuba, sabe que sus autoridades suelen actuar con paso lento, no les gustan las presiones, pero cuando deciden apurar el tranco y sacar la voz, hay noticia.

El hecho que marcó, esta vez, el diseño de la campaña (se puede hablar de eso cuando hubo compra de planas completas de páginas de periódicos -a menos que hayan sido donadas-, manifestación frente a la sede diplomática cubana, proyectos de acuerdo en el Congreso en contra de Cuba -en el Senado, con el respaldo de socialistas se logró, no así en la Cámara de Diputados-, y una serie de acciones mediáticas y políticas) estuvo centrado en la supuesta permanencia de chilenos en la isla, quienes habrían participado del asesinato de Jaime Guzmán.

No hay nada nuevo en esos planteamientos. Pero en la línea informativa y de al menos manejar elementos relacionados (lastima leer y escuchar periodistas que repiten una y otra vez los lugares comunes sobre la isla, sin siquiera matizar informativamente los datos), se aparecen consideraciones como el viaje que hizo el ex candidato presidencial de la UDI a Cuba, Joaquín Lavín, actual ministro de Piñera, y donde, después de reunirse con Fidel, expresó (publicado en El Mercurio, no en el Granma): “Estoy muy contento. Pienso que para mi se lograron todos los objetivos que era firmar el convenio del médico de familia para establecerlo en Santiago, plantearle directamente a Fidel Castro mis sentimientos respecto a lo que ocurrió con los frentistas y con la posibilidad de que quienes mataron a Jaime Guzmán paguen su condena en Chile”. Lavín planteó que “yo recibí información que para mi es importante, que no conocía antes de salir de Chile. Pero esa información debe mantenerse en el plano de la confidencialidad porque son cosas que tienen que verse entre gobierno y gobierno. Recibí la información correspondiente, y expresé mis sentimientos. En ese sentido estoy contento”.

El diputado Tubal Páez, de la Asamblea Nacional del Poder Popular, le dijo a Claudio Salinas en entrevista para La Segunda, que “no es la primera vez que eso se plantea, se discute, y siempre ha tenido respuesta. Lo que pasa que ahora, en este contexto, evidentemente tiene otro fin”. Añadió, sobre el posible “amparo” a quienes habrían participado en el atentado a Guzmán: “Yo digo que no, no hay ningún amparo para estas personas y eso se ha discutido con las fuerzas políticas chilenas y se les ha dado esa respuesta”.

Hay que agregar que ya en funciones el primer gobierno civil posdictadura, las autoridades cubanas decidieron dar por finiquitadas las oficinas que partidos chilenos tenían en La Habana ya que no eran perseguidos por la tiranía y no estaban clandestinos. El Comité Chileno de Solidaridad se convirtió en un espacio cultural para cubanos y latinoamericanos.

Son elementos que, cuando menos, están sobre la mesa.

Parlamentarios de colectividades como el Partido por la Democracia, Partido Comunista y Movimiento de Amplio Social indicaron que la UDI “equivocó el camino”, ya que ese tipo de peticiones debe seguir la línea de Tribunales de Justicia, entidades policiales y conductos diplomáticos (Cancillería).

Las campañas mediáticas y políticas suelen quedarse sólo en eso. Las gestiones diplomáticas y judiciales no; al menos obligan al implicado a responder. Porque finalmente lo que se está exigiendo es saber si esa gente está en la isla y si es así, que se hagan los trámites para su retorno a Chile. La UDI optó por “el aprovechamiento político” como señalaron varios dirigentes, más que por el trámite eficaz.

Lo que pasa, y basta leer los textos y escuchar las declaraciones, es que a partir del Caso Guzmán, la UDI vio la oportunidad de desatar una oleada anticubana y pretender desacreditar al Presidente Raúl Castro que, por lo demás, recibiría de manos de Piñera la presidencia Pro Témpore de la CELAC.

Algo sí le resultó a ese partido: pautearle la agenda a Sebastián Piñera en cuanto a la CELAC y así poner en el centro mediático chileno (no extranjero, salvo el diario El Nuevo Herald) el tema cubano; como lo declararon antes y en varias oportunidades personeros oficialistas y de la oposición, “la UDI pautea al Presidente” y “es la que manda en el gobierno”. En esta oportunidad las cosas llegaron a tanto, que dos ministros piñeristas y militantes de la UDI (Pablo Longueira y Evelyn Matthei) tuvieron que salir al paso cuestionando esta acción que afectaba la imagen y la prioridad político/diplomática de su administración.

Es loable pensar que, en efecto, la derecha y particularmente la UDI, habrían protestado si organizaciones de izquierda y algunos ciudadanos chilenos, aprovechando la Cumbre de la CELAC, le hubieran exigido a Juan Manuel Santos, Presidente de Colombia, antecedentes precisos y veraces sobre las conversaciones que, siendo Ministro de Defensa de su país, sostuvo en Bogotá con  Sebastián Piñera, con el candidato presidencial de la derecha, Andrés Allamand, y el senador conservador Alberto Espina, que dieron lugar a un operativo extraterritorial de Inteligencia para acusar y pedir la extradición de ciudadanos chilenos por supuestas ligas con las FARC-EP; y si en esas conversaciones se acordaron planes comunes contrainsurgentes y policiales que afectaran a ciudadanos chilenos y comunidades mapuches.

Desde el punto de vista informativo/periodístico llamó la atención la fuerza con que se trató el caso de Cuba y las críticas al jefe de Estado de esa nación, y los silencios abismales sobre la situación de otros presidentes que viven o vivieron situaciones críticas y sensibles, representadas en organismos como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas y la OEA.

Pasaron colados casos de Mandatarios cuestionados en sus países por miles de ejecuciones y desapariciones, por fraudes electorales, por corrupción, por dudas sobre la muerte de ex esposas, asesinatos de periodistas y denuncias de violaciones a los derechos humanos. Son los casos de México, Colombia, Honduras, Perú y Guatemala, por citar algunos.

Pasaron de largo también situaciones como las de Mariano Rajoy, el ultraconservador Presidente de España, cuyas políticas gubernamentales tienen a su país en una profunda crisis social y económica con niveles históricos de desempleo, y que promueve planes que generan despidos, baja de salarios y reducción de presupuesto social; con Rajoy, además, se abrió una asonada represiva no vista en España hace décadas y que fue denunciada por las centrales de trabajadores, organismos de derechos humanos y agrupaciones sociales. En los medios conservadores no sólo no se dijo nada de eso, sino que se destacaron los consejos y alabanzas a la economía chilena de parte de Rajoy, como si hablara un gestor idóneo en la materia.

Por cierto, tampoco se resaltó que Ángela Merkel, la Mandataria alemana, es a quien en Europa acusan de exigir la aplicación de medidas “de austeridad” para sortear la crisis, provocando serios problemas sociales y laborales (España, Grecia, Francia, etc.) y convirtiéndose en impulsora de las políticas recesivas creadas por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.

Parece claro que en estas materias la simetría periodística y política no funcionó.

Es probable que tuviera razón, o algo, el presidente de la DC chilena cuando dijo que había “hipocresía y contrasentido” en la Cumbre de la CELAC. No sería sólo por Cuba. Y si se aplica esa vara, los casos de violaciones a los derechos humanos y de políticas antipopulares aplicadas en muchos países, son omitidos en encuentros regionales e internacionales como los de la OEA o Davos.

En declaraciones de personeros de la UDI y de la DC se habló de sentido ético, que son “los principios de la moral”. Patricio Melero planteó la “interpelación ética” a las autoridades cubanas. Sobre eso, el académico y articulista de El Mercurio, Carlos Peña, señaló que “una de las reglas más viejas de la ética enseña que ella debe ser universal y nunca depender de circunstancias particulares”.

Manejando esos conceptos, se podría aterrizar en la tesis de que si es factible que alguien que no asumió “los principios de la moral” pueda luego, o tenga “el derecho”, con irritación y enojo, de solicitar la aplicación de la ética cuando siente que sus particularidades fueron afectadas. ¿Puede, entonces, exigir comportamiento ético la UDI frente al asesinato de Jaime Guzmán cuando nunca hizo reproche moral, judicial o de otro tipo a la dictadura que provocó -de acuerdo a los informes oficiales- miles de ejecutados y desaparecidos políticos? ¿Puede la UDI solicitar comportamiento ético cuando en estos momentos hay una querella por instigación el Golpe de Estado en que aparecen involucrados personajes ligados a ella? ¿Ha sido de comportamiento moral no reconocer ni pedir perdón por las miles de muertes y desapariciones de ciudadanos de este país ocurridas durante un régimen que la UDI respaldó y reivindica hasta ahora, sin olvidar que varios de sus parlamentarios y dirigentes fueron funcionarios al servicio de esa dictadura?

Pareciera que, cuando menos, no es la UDI la encargada de hacer reproches éticos o morales a los cubanos.

En medio de todo se produjo un hecho positivo. Se volvió a revelar la línea editorial del diario La Tercera, para recordarlo cuando quieran convencer a sus lectores que son “objetivos” y no tienen una postura ideológica. Es bueno que los diarios definan sus posiciones ante sucesos importantes. Sería conveniente, por ejemplo, que como ocurre en otros países, entre ellos Estados Unidos, periódicos como La Tercera transparenten su postura respecto a qué candidato presidencial apoyan; ojalá lo hicieran con la misma energía que acusan a Cuba. De esa manera, el lector conocería a ciencia cierta la línea editorial del periódico y no estaría llamado a engaño en la evaluación que haga sobre los contenidos del medio.

En el editorial del 26 de enero, La Tercera indicó que Cuba es el “único miembro abiertamente dictatorial” en la CELAC, y que la presidencia Pro Témpore para esa nación “es una muestra de la falta de coherencia de los países que la integran” (una condena explícita a 33 administraciones de la Región). Añadió el escrito que “supone la incorporación sin cortapisas de Cuba en la comunidad latinoamericana y caribeña, concretando así un antiguo anhelo de la diplomacia de ese país. Una situación que aparece inaceptable”. No dudó el diario en acusar “la cooperación cubana con los asesinados” de Jaime Guzmán, dando por hecho ante los lectores que eso es así, más allá de lo que digan Tribunales de Justicia o autoridades diplomáticas.

En la línea de tratar en las debidas proporciones las cosas, informando adecuadamente a la gente, sin mentiras, independiente de la posición ideológica que se tenga, hay que precisar un dato: Cuba hace rato que concretó su inserción en la comunidad Latinoamericana y Caribeña, no ahora en la CELAC. No se trata, de partida, de un “antiguo anhelo”.

Hace varias décadas que la isla tiene un estrecho vínculo con la CARICOM (Comunidad del Caribe), con excelentes relaciones comerciales, culturales y diplomáticas con las naciones caribeñas. Desde la II cumbre CARICOM-Cuba (2005) se concretó una ayuda que llevó a que en escuelas y universidades de la isla se graduaran mil 305 jóvenes caribeños de nivel superior y técnico y más de dos mil estudiaron medicina. A Cuba se le pidió la asesoría para el uso del idioma español en la CARICOM. 56 mil habitantes del Caribe fueron operados en la isla y recuperaron la vista. Cuba es fundadora de las Cumbres Iberoamericanas. Participó activamente del Grupo de Río, desde donde se dio origen a la CELAC. Es integrante activo del ALBA (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América). El país caribeño es miembro del Sistema Económico Latinoamericano (SELA), de la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI) y de la Asociación de Estados del Caribe. A pesar de que lo pidieron varias naciones, Cuba no está en la OEA por decisión de Estados Unidos.

Nadie va a convencer a ex partidarios de la dictadura, a ex funcionarios de Augusto Pinochet, a sectores conservadores de la DC, a miembros y simpatizantes de la derecha, a grupos del Partido Socialista, entre otros, de que en Cuba no se violan los derechos humanos.

En la sociedad chilena hay debate sobre derechos civiles en la isla (que es otro asunto), en cuanto a temas como la prensa, las políticas migratorias y aplicación de leyes.

Es real que a algunas personas o sectores políticos no les gusta o no les agrada la aplicación o existencia de normas existentes en tal o cual país, entre ellos Cuba. Fidel Castro en entrevista con Ignacio Ramonet dijo que en la isla se reflexiona sobre el término de la pena de muerte. Él se refirió a declaraciones críticas de José Saramago y Eduardo Galeano. Es decir, no son asunto tabú.

En Cuba hay una Constitución (aprobada en 1976) y un Código Civil, documentos en que se establece el marco legal del régimen socialista. En la isla se debió contemplar el procesamiento y las sanciones penales a quienes actúan en contra del sistema recibiendo dinero extranjero, realizando actos violentos y terroristas y organizándose para derrocar al gobierno.

Es factible que no guste a algunos la existencia de algunas disposiciones y las penas que se aplican. Como en Cuba a muchos no les debe gustar que en Chile exista una Ley Antiterrorista, una Ley de Seguridad del Estado, juicios civiles y militares paralelos, “testigos sin rostro” y Ley de Amnistía que tiene sin procesamiento a uniformados que torturaron, asesinaros, hicieron desaparecer cuerpos, realizaron operativos propios de Terrorismo de Estado, etc.

El marco legal cubano tiene asidero en situaciones concretas. En lo que va de Revolución Cubana, tres mil 500 ciudadanos de ese país murieron en acciones perpetradas en contra del país por grupos armados anticomunistas y ultraderechistas. Hace unos años, un joven turista italiano murió por la colocación de una bomba en un hotel en La Habana. Un hecho de impacto en Cuba fue la bomba colocada en un avión de Cubana de Aviación, en 1976, que produjo la muerte de 76 pasajeros y tripulación, entre ellos el equipo nacional de Esgrima de ese país. Varios diplomáticos cubanos fueron asesinados en países como Portugal y Argentina producto de acciones de grupos terroristas anticubanos.

La entidad National Security Archive volvió a revelar que el gobierno de Estados Unidos, sobre todo a través de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) financia “actividad operacional” en el interior de Cuba contra el gobierno de ese país. Esa entidad dispuso de 20 millones de dólares para apoyar a la disidencia isleña. En enero de este año, se aprobaron 4.5 millones de dólares para planes contra Cuba en acciones programadas hasta el 2015, y que se concentra en lo que llaman “democracia digital”. El bloqueo de Estados Unidos le arrojó ya a la isla pérdidas por un billón 66 mil millones de dólares. Por disposición legal, los ciudadanos estadounidenses tienen prohibición de viajar a Cuba, y por ello deben pedir un permiso al Departamento del Tesoro. Este dato lo esgrimieron partidarios de la Revolución Cubana cuando arreciaron las críticas porque las autoridades isleñas negaron un permiso de salida a la disidente Rosa María Payá, militante del Movimiento Cristiano Liberación.

El Mercurio publicó, días antes que Raúl Castro llegara a Cuba, una entrevista a un funcionario de Radio Martí, quien dijo, entre otras cosas, que las autoridades cubanas bloqueaban la señal. Lo que no se dijo es que esa emisora fue fundada por el ex presidente estadounidense Ronald Reagan, que es financiada por Estados Unidos para que transmita desde Miami, que es monitoreada por la Oficina para las Transmisiones a Cuba (entidad gubernamental estadounidense), que para transmitir ilegalmente en la isla se usaron un globo aerostato y un aparato C-130, en operaciones secretas.

Podría ser suficiente imaginar si un gobierno extranjero hiciera todo eso para desestabilizar a un gobierno chileno, para al menos explicar la situación a que se enfrentan las autoridades cubanas.

Por algo la inmensa mayoría de naciones miembros de Naciones Unidas y la propia CELAC condenan periódicamente el bloqueo a Cuba y muchas respaldan las acciones diplomáticas para terminar con los ataques a la nación caribeña.

En tanto, ningún organismo internacional de derechos humanos acredita en Cuba ejecuciones sumarias, desapariciones, asesinatos, detenciones ilegales, existencia de organismos represivos ilegales.

Cuba es integrante del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas y por decisión de las naciones miembros ocupó un cargo directivo en el organismo. Hay que decir que Estados Unidos se opuso a la existencia de esa instancia. Cuba, a pesar de críticas de disidentes, ha trabajado con relatores de DDHH en relación a la isla.

Los anteriores son datos ausentes de los contenidos informativos y de debate en cuanto a la situación en la isla caribeña y que, cuando menos, deberían ser considerados como parte esencial de un contexto que, a lo menos, permita una discusión equilibrada.

En medio de la Cumbre de la CELAC hubo declaraciones de Alicia Bárcenas, directora de la CEPAL (Comisión Económica para América Latina y El Caribe), dependiente de la ONU, que entregó una mirada sobre Cuba que sintetiza lo que analizan y piensan diversos sectores a nivel internacional y regional y que la derecha, la DC y los medios conservadores chilenos omiten permanentemente.

De inicio, la funcionaria declaró que “queremos que Cuba como presidencia pro témpore en 2013 y posiblemente inicios de 2014 sepa que cuenta con la CEPAL para todo lo que se requiera, de estudios, de trabajo, de respaldo en todo sentido, para darle toda nuestra experiencia a este proceso de integración”.

Añadió que “Cuba, nos va a permitir abordar los temas de la inversión social, de ver la importancia de la educación como el gran puente para combatir desigualdades intergeneracionales, y romper los círculos viciosos de pobreza”.

Alicia Bárcenas manifestó: “Creo que el resto de la región sabe poco de los logros de Cuba, y de los problemas y desafíos que enfrenta para hacer el cambio estructural de la productividad (…) de propiciar que los trabajadores del Estado vayan a áreas rentables, pero sin perder de vista que el horizonte sigue siendo la igualdad, y que eso no es negociable”.

Planteó que “debo citar una frase que me impactó mucho, del presidente Raúl Castro, cuando dijo que en Cuba no se estaba propiciando el igualitarismo, pero sí la igualdad. Y eso me encanta, porque se trata de propiciar el mérito, pero siempre con base en una ciudadanía que tiene derechos, que son irrenunciables, que hay un principio último, ético, y ese es el principio de la igualdad”.

Hablando de la diversidad de sistemas en América Latina y El Caribe, y las distintas realidades que se observan, la directora de la CEPAL sostuvo que “cada país tiene modelos diferentes y, por lo tanto, hay una gran diversidad de estrategias de desarrollo, pero yo creo que hay un intercambio muy positivo que se debe dar para alcanzar niveles de igualdad como existen en Cuba, en educación, en salud”.

La funcionaria resaltó que visitará Cuba para discutir los temas de desarrollo y consideró positivo que en ese país se celebren los 50 años de la creación del Instituto Latinoamericano de Planificación Económica. Añadió que “creemos que la planificación está de vuelta, planificar es gobernar. El que no planifica no gobierna. Y, por lo tanto, no es solamente celebrar los 50 años de Planificación en Cuba, sino que recobremos la Planificación en América Latina y el Caribe”.

Bárcenas añadió que “a mí me interesa acompañar el proceso de cambio de Cuba, nos parece que la Cepal es un organismo que tiene la responsabilidad histórica de acompañar a Cuba en este proceso tan importante de cambio, y precisamente estamos ahí, al servicio de Cuba, para poder apoyar ese cambio estructural tan complicado y tan importante que el país está viviendo”.-

Fuente: www.reporte.cl

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