La ética y el programa de gobierno para el 2013.

Publicado en Ene 4, 2013 - 2:15am [1.645 lecturas] .

Por Felipe  Valenzuela.

El ambiente que se ha creado en nuestra sociedad en las últimas semanas, ha estado sembrado de la idea  que los problemas pendientes que acosan al país, deben formar parte del debate en la campaña presidencial del año 2013.

De cierta forma, lo anterior  ha disminuido el impacto que ha producido el olor a alcantarillado que emana del tema de la comisión nacional de acreditación y ciertas universidades, probablemente solo comparable con el que han soportado los habitantes de Freirina.

Por otra parte hemos sido testigos de una estéril y falsa discusión entre el gobierno de turno y los anteriores respecto de las responsabilidades, tal como lo hemos observado en casos como La polar y los actuales. El tono de estas declaraciones sin embargo, tienen un denominador común que se ha convertido en un discurso  frente a las personas, al instalar  un par de ideas fuerzas desde la alianza y la concertación:  que el país ha cambiado y que hoy las demandas no son las mismas que hace veinte años y por otro lado personalizar y acusar de abusos de carácter individual,  los problemas que han significado como siempre una mayor cuota de saqueo, en que siempre los afectados son los que viven de su trabajo.

Revisemos declaraciones de la ex ministra de educación, la Sra. Jiménez que decía estos días a La tercera: “El problema de la educación superior despertó a la opinión pública por las movilizaciones de los estudiantes. No es que no hubiese existido antes, existía. No es que no lo hubiésemos visto, varios lo veíamos. Pero no existían las condiciones políticas, no existían las condiciones ciudadanas, para tomar las medidas que se están tomando“. Por otro lado la ex presidenta en su condición de candidata silente en carta dirigida al PPD expresaba… ‘’desarrollar nuevos estilos para mejorar el funcionamiento democrático y promover una ética de lo público centrada en valores de solidaridad, honestidad, transparencia y justicia social’’

Revisemos este tipo de dichos: el primero es a lo menos sorprendente, proviniendo de una ministra y que no dista mucho de otros ministros anteriores, sobre todo considerando que la ley de educación en su reforma de 1981, contemplaba la prohibición  de lucro y para cualquier ciudadano de a píe que se vinculaba a ciertas universidades privadas, le resultaba obvio la violación de la ley. En un ambiente en que esta ministra y sus innumerables colegas de cartera, se ufanaban por un incremento de la cobertura de la matrícula, sin ejercer la potestad de su cargo.

Respecto a la ética pública mencionada en la carta de Bachelett, da la impresión por los conceptos que mezcla en su carta como honestidad, solidaridad y otros, que se refiere a  al comportamiento individual que deberían tener en tanto servidores públicos, es decir algo así como  los actos humanos  que  desarrollan  los gobernantes y funcionarios públicos en el cumplimiento de su deber.

Ambas cosas provocan una mínima reflexión:  La palabra ética etimológicamente deriva de ethos, que se refiere a habitar, es decir hábito, que nos permita relacionar este concepto con las costumbres, pero no con costumbres aisladas como parece desprenderse de las demandas que hace Bachelett y otros en este tiempo, sino con un conjunto de actos de carácter universal.  Esta ética   hegeliana (eticidad), es la que necesitamos,   surja de una relación de un modo de actuar de los individuos y  de una acción colectiva que deriva en el Estado como sinónimo de espíritu del pueblo, relevando una ética, inspirada fundamentalmente en la mercantilización.

Lo anterior desde nuestra mirada sólo es posible de construir haciendo transformaciones que terminen con el excesivo mercantilismo de este único y peculiar capitalismo chileno y que deben formar parte de un programa de gobierno.

Sin extenderme en aburridos datos, expondremos algunos temas que parecen claves para que la sociedad recupere la verdadera ética, necesaria para una convivencia que no siga profundizando las desigualdades y tasas de delincuencia y población penal que entre otras  nos distinguen de forma negativa en el planeta:

Antecedentes

El año 2011 el Estado chileno entregó  804 mil millones de pesos a las universidades del país. Estas transferencias estatales corresponden a crédito con aval del Estado, fondo solidario de crédito, becas, aporte fiscal directo y aporte fiscal indirecto. De ellos, aproximadamente 1.600 millones de dólares[1], la famosa Universidad del Mar se quedó  con unos  6.8 millones de dólares o 3.400 millones de pesos, de acuerdo a la misma información.

Por otro lado, el presupuesto del Ministerio de Educación de este año que comienza, contempla subvenciones escolares en carácter de transferencias a privados  del orden de 6 mil 430 millones de dólares aproximadamente, que representan un 47.5 % del presupuesto del Ministerio de Educación[2]

Otro tema relevante tiene que ver con nuestras riquezas básicas:

La tendencia de la mineras, que actúan en nuestro país, como buscadores de tesoros y que han transformado a nuestra economía en una economía rentista,  producen utilidades equivalentes al 80 % de nuestro presupuesto nacional[3]

Por otro lado y quizás con más hedor nauseabundo, se encuentra el negociado de las A F P, que en ningún caso significa la existencia de un sistema de previsión, donde también operan las transferencias a privados, en este caso  por medio de la Garantía Estatalde Pensionas y otros items, que ha significado que desde 1982 en adelante el Estado ha cubierto el 60% de los beneficios pagados por el sistema de A F P[4].

Respecto a platas de todos los chilenos que el Fisco transfiere a los privados en forma escandalosa y sin que medie control de su uso la lista es larga, sólo recordemos las que se transfieren a las ‘’autopistas’’ de acuerdo a contratos vergonzosos.

Propuestas

Probablemente el canciller Moreno, que proviniendo de una de las más importantes empresas del llamado retail, se preocupa más de abrir mercados en la región para esas mismas empresas, que a desarrollar verdaderas relaciones con nuestros vecinos, y el Sr Estévez que luego de estar a cargo del Banco del Estado de Chile, pasa a transformarse en director del Banco Chile. Representan la ética que se debe superar

Remitiéndonos a los antecedentes anteriores, tenemos que es necesario junto con los impostergables cambios políticos, considerar como mínimo en los planteamientos programáticos lo siguiente:

–          Siendo un secreto a voces que parte de la propiedad de las universidades e institutos profesionales en nuestro país pertenecen a empresas transnacionales de la educación se debe terminar con las transferencias de dinero fiscal a ese sector. Esto no significa restringir libertades en el ámbito de la educación superior, sino que establecer claras diferencias. De hecho existen proyectos universitarios con espíritu crítico, donde se forman personas con formación integral y con un sentido de lo público desarrollado. (Academia de Humanismo Cristiano, Alberto Hurtado, ARCIS, Cardenal Silva Henríquez).

–          De una vez por todas enfrentar la odiosa diferencia entre colegios municipalizados y particulares subvencionados, que implican una línea de base desigual desde  la partida. Desmunicipalizando y asumiendo por parte del Estado el control de la educación.

–          Respecto a las utilidades de las mineras transnacionales, sentar las bases para la recuperación de nuestras riquezas básicas, que fueron privatizadas, sin que mediara la falta de recursos de ningún tipo. O, urgentemente establecer una carga de impuestos que permitan financiar la salud, educación y la búsqueda d alternativas de desarrollo cuando países como China dejen de mantener el crecimiento de nuestra economía.

–          Si se toma en cuenta que el 60% de las pensiones privadas ya son financiadas por el Estado. Terminar con el escandaloso sistema de AFP, traspasando los fondos de los chilenos al Estado, el que tendrá que preocuparse solamente del financiamiento del 40 % restante, que sumado a las cotizaciones, generarán de todas maneras un excedente. Otorgándole al I P S un nivel de agencia superior que no se pueda transformar en la caja de auxilio para ninguna urgencia de financiamiento del fisco.

–          Terminar con todos los contratos escandalosos que transfieren platas de todos los chilenos a manos privadas inescrupulosas.

Si aspectos como los mencionados no son cubiertos en un programa, lo único que se consigue  es mantener una administración de lo existente y que causa progresivamente mayor desigualdad entre los chilenos.



[1]Publicado en El Mercurio, el 15 de junio de 2012

[2] cálculos extraídos de cifras dela Dirección de Presupuesto dela Nación (DIPRES)

[3] datos del economista Orlando Caputo

[4] cálculos de CENDA en base ala Superintendencia de A F P

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