El desafío de amplificar el “efecto Labbé”.

Publicado en Dic 5, 2012 - 4:06pm [1.262 lecturas] .

Este 6 de Diciembre asumen las alcaldesas y los alcaldes, así como los concejeros y las concejeras, electos y reelectos en las pasadas elecciones del 28 de Octubre. Para aquellos que asumen este compromiso con los ciudadanos y en contra del modelo neoliberal imperante vale esta reflexión.

La ley 18.695 Orgánica Constitucional de Municipalidades, reza en su Artículo 1°  que “La administración local de cada comuna o agrupación de comunas que determine la ley reside en una municipalidad.  Las municipalidades son corporaciones autónomas de derecho público, con personalidad jurídica y patrimonio propio, cuya finalidad es satisfacer las necesidades de la comunidad local y asegurar su participación en el progreso económico, social y cultural de las respectivas comunas”.

Como se ve, el compromiso que adquieren los alcaldes y sus concejos es tremendamente amplio y se estrella con grandes dificultades, de las que solo mencionaremos un par.

Respecto a la educación, el más liberal de los economistas estará de acuerdo en que para competir es necesario partir de una misma base. Sin embargo, resulta absurdo que los colegios municipales intenten competir con  los colegios particular subvencionados que suman al pago de los apoderados el aporte del Estado, estableciendo una diferencia en contra de los establecimientos municipales prácticamente imposibles de superar.

En el caso de sus ingresos, la legislación tributaria permite que los grandes negocios instalados en las respectivas comunas paguen cantidades insignificantes por patentes municipales, tal como señala el vespertino La Segunda del 30 de Junio recién pasado: “Alcaldes alzan la voz por sistema de cálculo que posibilita a algunas importantes firmas de retail, supermercados y farmacias pagar incluso $50.- como patente a los municipios… irrisorio si se compara con los casi $36.000.- semestrales que debe cancelar un puesto de sopaipillas”.

Ahora bien, en la reciente elección municipal, fuimos testigos del “efecto Labbé”, como demostración de lo que se puede lograr cuando se actúa en forma unitaria – a pesar de las diferencias legítimas existentes -, con el objetivo de erradicar un mal. El valor de la unidad para la acción en esta ocasión estuvo dado por la posibilidad que ofrecía la clara identificación del mal. Este personaje y sus actuaciones representaron un período de nuestra historia que  la enorme mayoría de los chilenos quiere dejar atrás y permite la personalización de hechos sombríos y dolorosos.

Un esfuerzo de las alcaldesas y alcaldes consistirá en amplificar el “efecto Labbé” en sus respectivas comunas, personificando y desacralizando, por ejemplo, el mercado respecto de la  forma en que los economistas  del modelo lo identifican, como un ente que tiene vida propia e incide en la vida de las personas irremediablemente. Ya sabemos y muchos han experimentado en nuestra sociedad la destrucción de la humanidad que ha significado este rol del “mercado” como productor automatizado de riqueza.

Hacer el esfuerzo por personificar y cambiar conceptos que sustentan el modelo y causan daño en las personas como: competencia, éxito, emprendimiento; y restablecer palabras como solidaridad, participación, apoyo, compañerismo,  fraternidad, adhesión, respaldo, unión, ayuda, defensa. Constituye para los alcaldes y alcaldesas una responsabilidad ética la búsqueda de la urgente humanización, aprovechando la oportunidad de encontrarse cerca de las personas diariamente. Humanizar a los habitantes de la comuna implica especialmente, contribuir a  tomar distancia de una vida sólo vinculada con el tener cosas materiales y devolverles la capacidad de soñar, en una vida mejor vinculada con la unidad entre los vecinos y un mundo mejor para todos. También, y de gran importancia, comunicar a los habitantes de la comuna que los problemas que ellos tienen y sus soluciones son los mismos de cada uno de los chilenos que viven de su trabajo en todo el territorio.

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