Un gobierno impopular y débil.

Publicado en Oct 8, 2012 - 12:15pm [1.277 lecturas] .

El gobierno dirigido por Sebastián Piñera vive uno de sus momentos más bajos. Las renuncias del sub secretario de Minería, Pablo Wagner y del Jefe de Estudios del Ministerio del Interior, Alejandro Peña, coincidió con la publicación de una nueva encuesta Adimark que anota una baja para el oficialismo. De esta forma, los hechos de la semana pasada vienen a coronar lo que sabemos; este es un gobierno anti popular.

Dichas renuncias tampoco son honrosas. El fracaso en la gestión del litio de Wagner se sumó a su derrota semanas antes para aprobar en primer trámite el proyecto de ley sobre seguridad e institucionalidad minera. Es decir, fue la gestión política del ex subsecretario el origen del ocaso. En el caso de Peña, su pronta salida fue mejor que un prolongado escrutinio sobre el manejo de licitaciones que le competen al Ministerio del Interior, precisamente en los momentos previos a la discusión del Presupuesto de la Nación. Evidentemente, lo anterior pondrá bajo la lupa los dineros de un Ministerio que tampoco ha cosechado logros. Hace solo dos semanas, se conoció del contubernio paradójico de agentes de Carabineros encargados de perseguir delitos con funcionarios del Ministerio de Salud encargados de quemar droga incautada para recircular drogas precisamente en sectores sociales más vulnerables. Y ahora, el Zar anti drogas es al parecer, el Zar de la coima.

¿En manos de quien está la seguridad y la persecución del delito? ¿Y hasta cuando el gobierno responsabiliza a los demás de sus propias incapacidades de perseguir el delito? El problema real radica en la verdadera demagogia y populismo, esa que vocifera promesas de terminar con la delincuencia, la puerta giratoria y demás falsas ilusiones para ganar votos sustentadas en preceptos ideológicos que son los mismos que crearon la ley de responsabilidad penal juvenil que sólo ha servido para testimoniar el incremento en la cantidad y en la violencia de la delincuencia juvenil.

Y así llegamos a lo que hoy tenemos; delincuentes persiguiendo delincuentes.

Ahora bien, la decepción con este gobierno tiene dos ejes de desafección entre los suyos: Los incrédulos y desencantados con la Concertación que deben haber sido los primeros en desafiliarse y mostrar su descontento en las encuestas con este gobierno y, en segundo lugar y en las antípodas de los anteriores, los de derecha más dura que esperaban su redención pero que han sido marginados de los contenidos del gobierno.

Y en los tiempos que corren, la decepción popular tiene una expresión muy nítida en la Alianza. Ningún candidato a concejal o Alcalde se atreve a photoshopearse al lado del Mandatario. Y tampoco con Lavín, Golborne ni otro Ministro. Y si es para no levantar suspicacias por cuanto son Ministros, tampoco se sacan fotos con Patricio Melero ni Carlos Larrain. Si a esto le sumamos las renuncias por razones políticas de la semana pasada mencionadas mas arriba, se configura un cuadro más completo que refleja un progresivo debilitamiento del gobierno y de la Alianza. Y no es que hayan perdido su rumbo sino más bien que dicho rumbo es por definición una regresión histórica, y mientras más intenta abrirse camino, más impopular y débil es, y no hay dudas que su margen de maniobra es cada vez más estrecho y sus errores le cuestan cada vez más caro.

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