Investigación Cap.II: “Formas de Disciplinamiento, Control y Explotación de la Flexibilidad Laboral”

Publicado en Sep 7, 2012 - 7:35pm [2.159 lecturas] .

Por Mauricio Muñoz, sociólogo Área Laboral ICAL

En el segundo capítulo de la investigación se analizaron las dinámicas operativas del dispositivo, más específicamente las formas de disciplinamiento, control y explotación derivadas de la flexibilidad laboral, dando especial énfasis a la optimización económica de la fuerza de trabajo y su sometimiento, en donde, para distinguir cómo se presenta la flexibilidad laboral en el mercado del trabajo nacional se propuso la siguiente clasificación:

 1.- Flexibilidad laboral al interior del proceso productivo.

1.1.- En torno a la relación salarial.

–                    Turnos o duración del trabajo.

–                    Horarios.

–                    Remuneraciones.

–                    Disponibilidad laboral.

1.2.- Organizacional.

–                    Polivalencia u organización individual de las funciones.

–                    Organización estructural de la producción. Es decir, capacidad de reubicación de los trabajadores en distintas funciones, dependencias o departamentos de la empresa.

–                    Teletrabajo.

 2.- Flexibilidad laboral al exterior del proceso productivo o en el mercado del trabajo.

2.1.- Formas contractuales. Estas reemplazan al contrato de tipo indefinido.

–                    Plazo fijo.

–                    A tiempo parcial.

–                    Por obra o faena.

–                    En el marco de capacitación.

–                    Temporal o estacional.

2.2.- En la cadena productiva. Externalización de la mano de obra mediante empresas dedicadas a proveer soluciones de personal “estratégicas” (largo plazo) y / o “tácticas” (corto plazo).

–                    Subcontratación.

–                    Suministro de personal.

Luego, a partir del análisis del caso de la Gran Mineríadel cobre chileno y la descripción del negocio de los callcenters, fue posible distinguir cómo los trabajadores, en tanto fuerza de trabajo, se encuentran inmersos en un cuerpo político donde las relaciones de poder los transforman en presa del Capital y en sujetos atados e incorporados a determinadas relaciones de poder.

Este momento es fundamental puesto que es aquí donde el neoliberalismo ancla su forma y condición de inteligibilidad biopolítica y, por lo tanto, donde la categoría de flexibilidad laboral, en tanto política neoliberal aplicada sobre la fuerza de trabajo, sea para desarticularla y rearticularla, pero sobretodo para someterla, gestionarla y optimizarla, se pone en forma.

La flexibilidad laboral se ha instalado transversalmente como una solución indiscutida para los problemas del mercado laboral -principalmente la cesantía- y las propuestas se mueven entre el discurso de los neoclásicos, que llaman a liberalizar el mercado del trabajo, y los postfordistas – regulacionistas-  que están por potenciar la negociación de las condiciones de trabajo flexibles.

Las políticas económicas neoliberales han buscado hacer del trabajo, acotarlo a, un factor económico. Para esto, es decir, para la optimización económica de la fuerza de trabajo, se ha hecho necesario su sometimiento. Y es preciso someterlo a tal punto que éste sólo sea concebido como un factor económico porque es el trabajo, en su aspecto abstracto, general, el que añade el valor a la producción.

Al reducir el trabajo a un mero factor económico, al aumentar las fuerzas de los cuerpos en términos de utilidad económica, el Capital no sólo genera las condiciones para alcanzar sus dos objetivos primitivos: producir mercancías destinadas para su venta y, a través de esta producción, generar plusvalor, es decir, ganancia; sino que, además, forja mecanismos que limitan y delimitan la configuración de la fuerza de trabajo según los objetivos materiales, simbólicos e ideológicos del Capitalismo. Disminuyendo esas mismas fuerzas en términos de obediencia política.

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