Los colegios, tomas y tomas.

Publicado en Ago 21, 2012 - 6:08pm [1.714 lecturas] .

Por Felipe Valenzuela. Sociólogo

El  domingo, a la tranquila hora de la sobremesa,  tuve la oportunidad de cruzar la ciudad por las comunas de Santiago y Providencia, y pude constatar asombrado que varios colegios se encontraban ‘’tomados’’.

No obstante, dichas tomas eran ejercidas por carabineros, desde el mismo interior de los establecimientos hasta las veredas que los rodeaban. Resultaba chocante, absurdo y chocarrero observar la imagen de unidades de la policía montando guardia en las puertas de edificios que lucen placas referidas a la educación. Al detenerme por algunos segundos era posible escuchar balbuceos de los transeúntes respecto a lo paradójico del hecho; que el personal de carabineros no estuviera protegiéndonos de la delincuencia a cambio de la labor que desarrollaban en esos momentos. Es fácil dejarse llevar por esos comentarios, sin embargo decidí compartir una reflexión respecto de lo legítimo, de la legalidad y del poder en nuestra sociedad.Es interesante cotejar en el diccionario de la Real Academia Española que las primeras acepciones de lo legítimo y lo legal sean: adj. Conforme a las leyes, en el primer caso y  adj. Prescrito por ley y conforme a ella, respecto del segundo. Estas definiciones pueden implicar que al final de acaloradas discusiones de defensores de ambos conceptos – para justificar las acciones de los estudiantes secundarios por un lado y por otro, el lamentable cuadro que comentaba más arriba – puedan constituir solo una pérdida de tiempo y energía, cuando al final, desde las autoridades se descubra que lo legítimo puede ser usado como sinónimo de lo legal.

La majadera forma de insistencia del actual ministro de educación, al plantear que la discusión se encuentra situada en el parlamento y que ese es el lugar en que corresponde hacerlo, se estrella contra la percepción de cualquier chileno medianamente informado que recuerda que hace pocos días los diputados rechazaron un informe relativo a la existencia del lucro en la educación superior (prohibido por ley), hecho que tiene un perfume de burla por parte de los parlamentarios hacia la ciudadanía y constituye, además, un atropello a la memoria colectiva, cuando se intenta olvidar lo ocurrido el año 2009, cuando se cambió de nombre a la antigua LOCE por LGE, como producto de las movilizaciones de los estudiantes el año 2006, que como concuerda la mayoría de los expertos, no ha significado ningún cambio digno de rescatar.

Estas imágenes en los colegios permiten presentir la emergencia de un Estado policial, que respondería a la incapacidad por parte de los alcaldes para resolver la situación de otra forma y justificando la violencia estatal con el argumento reduccionista, amplificado por los medios de comunicación masivos, respecto de que hay niños y jóvenes que quieren estudiar, de lo cual se podría desprender que los que protestan no lo quieren hacer.

Sin embargo, estas acciones son síntomas del fracaso que cada día se observa en la solución de los problemas en forma local o sectorial, que corresponden al modo en que se ha administrado el modelo de mercado extremo en que se encuentra nuestra sociedad desde hace más de treinta años. Esta forma de administrar o de hacer la política mediante ‘’políticas públicas’’ específicas y focalizadas, es el producto de una hegemonía, por supuesto consensuada y  heredada de una establecida por coerción.  Contención que produce declaraciones como las del Sr. Auth: “Tengo una clara disposición a votar a favor de todas aquellas alzas tributarias que generan nuevos recursos y votar en contra de las rebajas tributarias mal focalizadas”[1], refiriéndose  al ajuste tributario enviado por el gobierno, y que el ministro utiliza de argumento en contra de las movilizaciones de los estudiantes. Estas formas de administrar la legalidad que nos enmarca, queda perfectamente descrita con las siguientes palabras: ‘’La pequeña política comprende las cuestiones parciales y cotidianas que se presentan en el interior de una estructura ya establecida en el transcurso de luchas por la predominancia entre las diversas fracciones de una misma clase política (política del día a día, política parlamentaria, de corredor, de intrigas)…[2]’’

Los estudiantes el año pasado presentaron con lucidez los problemas de fondo de nuestra sociedad, especialmente aquellos que producen una desigualdad asfixiante, afectando a la mayoría de los asalariados que se encuentran endeudados para poder sobrevivir.

Para quienes pensamos que las clases dominantes dueñas del poder económico, una vez que han obtenido para ellos las claves y las técnicas que les permiten ese poder, construyen mecanismos de legitimación, siendo el más perfecto el de ‘’Estado de Derecho”. Asimismo sabemos que en nuestro país, desde la constitución de 1980 y su modificación posterior en el 2005, el concepto ha sido maquillado con medidas disfrazadas de modernización, constituyendo fórmulas de neo-institucionalidad que permiten mantener  procesos de enriquecimiento a la banca, a las AFP, las isapres, la minería transnacional, a los dueños de la educación que reciben platas del Estado, las multitiendas,  etc.

Esto último es lo que los estudiantes han detectado y lo que origina estas reacciones desesperadas como son las tomas por parte de la policía en los establecimientos educacionales. Simplemente apreciemos a los estudiantes por iluminar el camino y respetémoslos como se merecen los niños y los jóvenes.



1  La Tercera – 08/08/2012 –

[2] A. Gramsci, Cuadernos de la cárcel

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