Políticas culturales: hacia un nuevo enfoque.

Publicado en Ago 7, 2012 - 7:52pm [2.135 lecturas] .

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Por Pablo Canelo – Sociólogo ICAL

En los últimos 20 años han concurrido importantes cambios en el escenario cultural. De la mano con las transformaciones productivas del capitalismo en su configuración neoliberal, podemos identificar tres elementos fuertes que configuran el contexto del campo cultural: la mediatización masiva de la cultura; los cambios tecnológicos, y la instalación casi sin matices de una sociedad de mercado. Estos fenómenos se enmarcan dentro de la tensión entre la lógica política y la lógica cultural, en donde la primera se ha caracterizado por la construcción de una identidad nacional homogénea que históricamente ha excluido los mundos de los particularismos culturales y de las etnias, y que ha generado un predominio de lo ideológico-político sobre la cultura, la cual ha sido una suerte de vagón de cola de esa dimensión, denominado por algunos autores “déficit de espesor cultural”[1].

De esta forma, actualmente el carácter subsidiario del Estado y su predilección por las lógicas de mercado ha agravado esta situación, produciendo un modelo que desincentiva las conductas asociativas y convierte en principal regulador de las relaciones sociales al mercado y a la integración del individuo a través del consumo. Una sociedad donde las dinámicas del mercado han incidido en la educación, en la salud, en la previsión, en la entretención y en la elaboración artística, determinando también la conducta, las expectativas y preferencias de sectores mayoritarios de la población.

Durante los años de dictadura el Estado se encargó de mantener un férreo control sobre el espacio público y las actividades artísticas, encerrando al campo de la cultura entre los márgenes del estrecho universo ideológico autoritario del régimen; y de manera dialéctica estimulando una imaginación contestataria y una perspectiva cultural de ideales democráticos y libertarios. Luego de la apertura de dichos espacios y actividades artísticas de una manera gradual y con mucha dificultad,  los gobiernos de la post-dictadura logran modernizar la política cultural creando una institucionalidad que aborde líneas estratégicas y sus correspondientes medidas en esta temática. Sin embargo, desde un principio (y asumiendo el modelo económico heredado de la dictadura) se impondría también la lógica del mercado, asumiendo que el rol del Estado debía ser el de facilitador y de fomento pero no de agente directo como lo fue en el pasado (ejemplo clave, la editorial Quimantú o las universidades públicas antes del 73).

Desde esta perspectiva es que se establecieron una serie de Fondos Concursables  a través tanto de organismos centrales como intermedios, cuya función es subsidiar las iniciativas particulares en torno a 3 ejes: espacio comunitario o de cultura local, industrias culturales y cultura artística  especializada en sus diversas áreas[2]. Esta política profundizó la desigualdad (partiendo de la disparidad de recursos de los municipios encargados del espacio comunitario cultural), la exclusión (a través de la reproducción del carácter homogeneizante de la política cultural nacional) y el clientelismo político (muchas iniciativas interesantes fueron desechadas por meros criterios político-partidistas). De esta manera, luego de 20 años de políticas culturales caracterizadas por un lado por la visión cortoplacista del Estado y por el otro por el subsidio a iniciativas privadas regidas por la lógica del mercado (ejemplo de esto es la Ley de Donaciones Culturales), existen muchos espacios abandonados, infraestructura desechada, gestores culturales cesantes y una población acostumbrada a recibir cada 1 año intervenciones culturales sin ninguna posibilidad de continuidad. Y las consecuencias saltan a la vista. Los enormes recursos gastados durante la Concertación y sin ninguna proyección desde lo local han provocado un déficit mayor aún con la actual administración derechista en términos financieros, además de la dificultad para retomar lo realizado en términos locales son efectos de aquello.

A partir de esta realidad,  durante fines del año pasado y principios de este, el ICAL a través del fondo de iniciativas culturales del 2% del FNDR (es decir, con fondos gubernamentales) generó una propuesta de desarrollo político cultural desde lo local en un área que ha sido poco abordada desde la institución. Retomando el diagnóstico, se reconoció el alejamiento en torno a la participación formal de la ciudadanía en los diferentes espacios territoriales, lo que ha provocado un retroceso en la ocupación de espacios públicos, afectando de esta manera la calidad de vida de las personas. No solo las instituciones formales se han visto perjudicadas con esta reconfiguración de las redes sociales desde lo físico a lo virtual, sino también la población en general que deja de encontrarse en espacios públicos y se aleja así de la recreación para la producción y reproducción de cultura local. De esta manera es que como ICAL, a través del financiamiento del FNDR de actividades culturales, se propuso  fortalecer la participación y la organización social a través  del fomento de acciones asociativas de interés popular, como la cultura y las artes, contribuyendo de esta manera a la autonomía y enriquecimiento del tejido social como elementos fundantes en la construcción de un nuevo tipo de relaciones humanas que sean el reflejo de una nueva sociedad que ponga como centro el desarrollo del ser humano en armonía con su entorno social y ambiental.

Así, la iniciativa que desarrolló ICAL buscaba principalmente la integración de toda la comunidad y el mejoramiento de su calidad de vida a partir de la capacitación en materia de diseño y gestión de proyectos, además de la entrega de herramientas culturales que fomenten la creación artística y la participación de la ciudadanía. De esta forma, se pretende enriquecer la construcción de tejido social en los barrios de 3 comunas de la región: Robert Kennedy, de Estación Central; Malaquías Concha, de La Granja y la población Brasilia de San Miguel.

 Desde la perspectiva de la institucón, se aborda la cultura, entendida como los valores, conductas y formas adoptadas por las comunidades  buscando  solución a problemas comunes. De allí que  cada grupo humano tiene su propia cultura según características de  territorio habitable, creencias, sistemas políticos, económicos, lenguaje, acervo  histórico, dificultades, carencias y éxitos, entre otras consideraciones. Por su parte, la gestión cultural la entienden como una oportunidad para analizar y revisar dichos valores, conductas o formas, buscando elaborar  nuevos conceptos que permitan generar una mejor calidad de vida de los componentes de la sociedad basado en tres principios a aplicar: el diálogo, la participación y la innovación como capacidad creadora.

 En síntesis, la intervención busca mejorar la calidad de vida de esas poblaciones, la dinamización de los territorios, y el fomento de la autogestión y la asociatividad. Este objetivo se desarrolló a través de la entrega de herramientas culturales asociadas a la ejecución de disciplinas carnavaleras y de la capacitación en materia de diseño y gestión cultural.

 Y se logró con creces. En primer lugar se logró la articulación de redes entre las poblaciones de las 3 comunas gracias a la integración de los grupos de carnaval conformados, además del establecimiento de vínculos en la realización del seminario final. Particularmente, en cada comuna la participación e integración de la población tuvo distintas características. En La Granja, se logró la conformación de una red en torno al parque donde se realizaban los ensayos, dentro de la cual forman parte el Comité de Defensa del Parque Combarbalá, un club de adulto mayor, el centro cultural Amaranto, el centro cultural La Feria y la escuela de carnaval Sambatuca. En Estación Central, gracias al grupo de carnaval implementado, ahora está en proceso de conformación un comité de cultura dependiente de la Junta de Vecinos Nº 35 de la población Robert Kennedy, ya que los talleres realizados se complementaron con otros talleres realizados en el mismo espacio, como la danza, el circo y la cueca brava. En este espacio aportó también el Departamento de Cultura de Estación Central. Finalmente, en San Miguel se estableció el tercer grupo de carnaval, bajo el alero de la Junta de Vecinos Nº50 de la población Brasilia, lo que provocó que ahora muchos jóvenes ocupan ese espacio vecinal para organizarse en torno a la música de carnaval.

La intervención de ICAL permitió también generar insumos para aportar a la plataforma programática de la oposición en las elecciones municipales, principalmente a partir de la idea fuerza de reforzar las identidades locales a través de la promoción de iniciativas de desarrollo cultural comunitario.

Pero eso no es todo. La adjudicación de los fondos 2012 para actividades culturales nos permitirá reforzar nuestra intervención comunitaria, a través del proyecto CARNAVALEANDO EN MI BARRIO, con el cuál se pretende profundizar las dinámicas socioculturales en las comunas antes mencionadas, a través de la realización nuevamente de talleres y seminarios en otras poblaciones, reforzando el vínculo con las anteriores y avanzando hacia el establecimiento de redes a nivel comunal que sean partícipes en la reconfiguración de las políticas culturales locales, y parte de un proceso de verdadera refundación de los municipios, que como ICAL vienen impulsando en estos distintos espacios de intervención social local.


[1] Subercaseaux, B. (1999). Caminos interferidos: de lo político a lo cultural. Revista Centro de estudios públicos, número 73.

[2] PNUD (2004) Desarrollo Humano en Chile, Vol.I y II, Nosotros los chilenos: un desafío cultural. Santiago: LOM, 2004

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  1. Manuel Montoya 20 septiembre, 2012 at 16:22 - Reply

    Estimada gente de Ical: Con la honestidad que me caracteriza quisiera rectificar mi comentario anterior acerca del curso dictado en Coronel, dado a que ya se realizó el pago al relator del curso y se esta gestionando la entrega de las certificaciones a los alumnos. Lamentablemente todo este mal entendido se gestó a raíz de la tardanza de otras entidades, es por esto que con mucha humildad quisiera dar fe de la buena intencion del trabajo social que realiza esta institución, con ya varias decadas de experiencia en el rubro de la capacitación. Espero además que sigan trabajando con mucho exito en lo que emprendan.
    Saludos y muchas gracias.

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