Una apabullante y preocupante derrota

Publicado en Jul 18, 2012 - 10:08pm [2.250 lecturas] .

Por Carlos Arrué. Encargado Programa Legislativo de ICAL

Lo ocurrido en el primer trámite constitucional con el proyecto de Ley de Pesca demostró varias cosas.

 Primero, que el Congreso Nacional sigue legislando a favor de los intereses de los grandes capitales en Chile. Con la eventual aprobación de esta ley, se harán más ricos los ricos y se mantendrán iguales o peor, miles de trabajadores y pescadores en Chile. Esto es lo que perpetúa y acrecienta la desigualdad en el país.

En segundo lugar, que los diputados de los partidos de Gobierno son leales a las políticas promovidas por el Ejecutivo y constituyen un bloque más o menos monolítico. La oposición parece un descampado poblado por pequeños grupos incapaces de autoconvocarse y carente de líderes.

En tercer lugar, que el mar de Chile tiene dueños privados que compraron su parcelita marina con iguales características que las existentes en la tierra con derechos que son heredables y que pueden ser objeto de todo tipo de acto jurídico. Lo que es positivo para ese puñado de familias sin embargo, implica la marginación de millones de chilenos. Una vez más se evidencia que el Estado subsidario es un Estado a la medida de los más ricos, representa sus intereses y perpetua la desigualdad.

En cuarto lugar, que la pesca artesanal, como factor importante en la creación de empleo, alimentación de la población y conservación de identidad, es una actividad combatida por el Estado en los hechos. Las promesas del INDAP pesquero durarán hasta que se aprueba esta ley. Una vez promulgada, las perforaciones serán de todos los días y así también, la pesca de arrastre, que igualmente fue aprobado por el proyecto de ley toda vez que no la prohíbió.

En quinto lugar, que el proyecto está aprobando una institucionalidad sumamente débil, con pobre fiscalización, investigación marginal y comités científicos que a poco andar estarán como el resto de la institucionalidad; a merced de los grupos económicos de poder.

En sexto lugar, que las comunidades indígenas, aquellas que vivieron en la costa por siglos, cuya identidad socio cultural se construye desde esta relación, son existentes para este proyecto. A tal punto es este desconocimiento, que la Presidencia de la Camara decidió declarar inadmiisible una indicación tendiente a considerar los mandatos de la ley nacional y del Convenio 169 de la OIT porque “no estaba  sintonizado con las ideas matrices del proyecto”. Una ignorancia y desprecio que raya en la locura hacia las comunidades indígenas costeras.

En séptimo lugar, el enfrentamiento entre trabajadores fue inusual y preocupante. Parados en lados opuestos en las tribunas, los pescadores artesanales decían “a” y los trabajadores de la industria decía “z”. No había posibilidad de dialogo, comprensión ni empatía ya que los trabajadores de la industria, al defender sus fuentes de trabajo, defendían una explotación irracional, insustentable y mezquino de los recursos pesqueros. Los artesanales por su parte, estaban divididos y desesperados ante la inminente derrota.

En octavo lugar, los peces, aquellos seres vivos habitantes del Océano de los cuales dependen miles y miles de personas no sólo para comer sino para sustentarse, gracias a los cuales, grupos humanos completos adquirieron identidad socio cultural y sobre los cuales se han creado derechos indefinidos, hoy siguen en riesgo de acabarse, hoy sus ecosistemas corren el riesgo de modificarse y con ello, la posibilidad de sustentabilidad en el manejo los recursos, desaparece. Es posible que vuelva a subir la biomasa, pero la pregunta es ¿podemos vivir manejando equilibradamente los recursos o vamos a vivir siempre en procesos cíclicos y críticos? La disyuntiva entre sustentabilidad e insustentabilidad está latente y por ahora, gana la insustentabilidad.

Por último, aun quedan pasos y caminos por recorrer pero sin dudas, es necesario remecer la conciencia nacional. Para eso, lo primero es que los pescadores artesanales deben unirse. Segundo, la oposición debe redimirse porque las culpas de la Concertación hoy le pasan la cuenta. En tercer lugar, el Partido Comunista debe procurar una presencia en las organizaciones y debe asimismo, jugar un rol mas clave en la defensa de los recursos nacionales. Y en cuarto lugar, la pesca no es un problema de los pescadores, sino del país, de la identidad nacional y de la conciencia ética sobre la dimensión humana y la Naturaleza.

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