Plan Estadio Seguro: Otro fracaso de Hinzpeter.

Publicado en Jul 18, 2012 - 9:53pm [4.453 lecturas] .

Por Pablo Canelo – Sociólogo ICAL

Pablo Canelo. Sociólogo de ICAL

La muerte de un hincha de Colo Colo el domingo recién pasado en Rancagua, demuestra el fracaso total del “Plan Estadio Seguro” elaborado por el gobierno, y en el cual, por primera vez en la historia del futbol chileno hasta los paraguas están prohibidos en la máxima fiesta popular deportiva.

Y no podía ser de otra manera. El Plan Estadio Seguro, fastidiado por la gran mayoría de asistentes a los estadios de fútbol, forma parte de la matriz neoliberal en materias de políticas de seguridad sostenidas durante 20 años por los gobiernos concertacionistas, y profundizada de manera burda por la actual administración derechista, y cuyo corolario es la denominada “Ley Hinzpeter”. El objetivo central es perseguir la movilización social y reprimir las acciones asociativas juveniles tendientes a subvertir los espacios coercitivos estatales establecidos desde la Constitución pinochetista.

El autoritarismo presidencial derechista se deja sentir con esta medida. El Plan estadio seguro fue una manipulación constitucional de Hinzpeter, quien luego de la aprobación de una nueva Ley de Violencia en los estadios por parte de la comisión de Constitución del Senado en marzo del presente año, elaboró un reglamento aprobado por la Contraloría General de la República. “En tanto la nueva ley no esté vigente, vamos a reglamentar por vía de potestad reglamentaria del Presidente de la República la ley actual estableciendo criterios simples pero muy precisos” (1). Por lo tanto, el Plan es un programa impuesto que vulnera una serie de derechos constitucionales como el derecho a asociación, la libertad de reunión, la igualdad ante la ley, etc. Es más de lo mismo, pero esta vez planteado de forma tal que irrita y ofende de manera burda a todos aquellos que solo asisten al estadio a ver fútbol (2). El impedimento de estar de pie y la incautación de hasta los elementos más inverosímiles, como jugos, sándwiches, paraguas (a pesar de estar lloviendo) y cualquier cosa que, para los carabineros, según las instrucciones que tienen, constituya un peligro,  excede los límites de intromisión y atenta contra las libertades básicas de los hinchas. El mismo encargado de este programa, Cristian Barra, funcionario de dudosa reputación (3), ha afirmado que su objetivo es extinguir las barras organizadas.

Exclusión y violencia

El problema de la violencia en los estadios y su fallido tratamiento por parte de algún gobierno no es nuevo. Durante los primeros años de la Concertación, se aprobó por primera vez la citada Ley de Violencia en los Estadios, que entre sus novedades prohibía la venta de alcohol alrededor de los estadios, además de aumentar las penas de los infractores. Pero en ningún momento se pensó en prohibir objetos que forman parte del apoyo de los hinchas a sus respectivos clubes.

Su fundamento era frenar la escalada real de violencia en los estadios a principios de los años 90, principalmente entre las llamadas “barras bravas” de los 2 clubes más populares de Chile (“Garra Blanca” y “Los de Abajo”). El origen de estas organizaciones en Chile compuestas mayoritariamente por jóvenes tiene que ver con la irrupción juvenil post dictadura en busca de espacios de encuentro y expresión debido a necesidades y expectativas no satisfechas ni representadas por el modelo social impuesto por la dictadura y legitimado por la Concertación. De esta forma, los jóvenes se reapropian de tiempos y espacios dados socialmente, como el estadio.

Como un reflejo de la históricamente conflictiva relación entre los jóvenes y el Estado chileno, se genera un consenso político entre el binominalismo gobernante para aprobar en 1994 la Ley de Violencia en los Estadios.  Se produjo un debate intenso en torno a las causas de la violencia, que ahora cobra más vigencia frente a la necesidad de profundizar la discusión en torno al fracaso del Plan Estadio Seguro. Estas aluden en primer lugar a las enormes desigualdades que el modelo de desarrollo chileno ha generado, produciendo enormes bolsones de marginalidad que encuentran en espacios organizativos de este tipo momento propicio para expresar su oposición a dicho esquema, a través del vandalismo y la violencia (4). Otras, más ligadas a la psicología social, plantean que en los espectáculos deportivos el hombre moderno vive la situación psicológica del que compite, encontrando allí la oportunidad de descargar su agresividad y alienación a través de quienes participan directamente en la contienda (5).

Más allá de las tradicionales críticas desde la izquierda respecto de que la importancia concedida al futbol por parte del pueblo es una expresión clara de su bajo nivel cultural y un resultado de la capacidad manipuladora y enajenante de los grandes medios masivos de comunicación, lo cierto es que la capacidad organizativa de los jóvenes en torno a las barras bravas no dejó de sorprender al mundo de la academia de principios de los `90, para quienes en cierto sentido el tablón vendría a reemplazar a la barricada como espacio de encuentro, lo mismo que la barra brava a la juventud política (6), transformándose este espacio en una plataforma de encuentro donde se constituyen identidades sociales, tipos de organización y de proyectualidad, que de otra manera no podrían ser conformados debido al amansamiento social concertacionista y el excluyente sistema político chileno heredado de la dictadura.

Articulaciones contra la privatización del deporte

Luego de 20 años de aplicación de la Ley de Violencia en los Estadios, los procesados por esta ley casi supera los 200 casos, sin embargo la problemática de la violencia en los estadios no ha terminado, y el Plan Estadio Seguro parece agudizarla. Pero esta vez el trasfondo es distinto. Esta medida se inserta dentro de un proceso de culminación de la privatización del fútbol, en donde los socios e hinchas de los equipos son despojados por parte de accionistas y grandes consorcios empresariales, de sus derechos a participar en la administración del club. De manera dialéctica, esta medida genera una reacción de los sectores organizados al interior de los clubes de fútbol, lo que sumado a la aberración del Plan Estadio Seguro, provocó que por primera vez se conformara un referente organizativo (Hinchadas Unidas de Chile) que se plantea en contra de estas medidas, y que no solo defienda el derecho a ingresar bombos y lienzos, sino también el derecho a generar acciones asociativas de interés juvenil que recuperen el fútbol como una fiesta popular.

Para luchar por una organización social más equitativa e igualitaria, es necesario volver a recuperar el lugar e importancia del futbol en particular y al deporte en general, como forma integral del desarrollo físico y emocional del pueblo, construyendo políticas que fomenten las diferentes formas de asociatividad y reapropiación que asuman estas expresiones relacionadas con el deporte, como reflejo del sentir popular. Solo así se abrirán caminos para aislar la violencia de los estadios y tratarla políticamente desde donde corresponde (sus orígenes socioeconómicos) y revalorizar las prácticas y discursos juveniles relacionados en mayor o menor medida con un ámbito trascendental para el desarrollo del ser humano como lo es el deporte y la recreatividad.

 

(1)    http://deportes.biobiochile.cl/notas/2012/03/07/destacan-aprobacion-en-general-de-nueva-ley-de-violencia-de-los-estadios-en-comision-de-constitucion.shtml

(2)    http://www.cooperativa.cl/revise-el-reglamento-completo-para-la-operatividad-de-la-ley-de-violencia-en-los-estadios/prontus_nots/2012-05-08/153127.html

(3)    http://www.cambio21.cl/cambio21/site/artic/20110407/pags/20110407142436.html

(4)    Marsch, P. (1982). El orden social en los estadios de fútbol. Revista internacional de Ciencias Sociales, XXXIV(2), 279-288.

(5)    Leporati, A. (1970). Psicología y deporte. Edtorial Universidad de Chile. Santiago 1970.

(6)    Molina y Cifuentes (1999). La Garra Blanca, la otra cara de la participación juvenil. Universidad Arcis. Centro de Investigaciones Sociales, 2000.

2 Comments so far. Feel free to join this conversation.

  1. Marcelo 23 julio, 2012 at 14:17 - Reply

    Pablo, en la nota de estadio seguro que hiciste para el diario REDigital, estas usando una foto de photosport sin permiso y no pagada. Me puedes explicar??? Marcelo Hernandez, photoeditor Photosport  mi mail: marcelo@photosport.cl

  2. RABB 31 julio, 2012 at 12:14 - Reply

    La nota esta sesgada  en un color político, que lastima  

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