La huelga de Konecta y las negociaciones colectivas en Chile.

Publicado en Jul 10, 2012 - 7:14pm [2.403 lecturas] .

Por Katia Molina. Socióloga Encargada Ara Laboral de ICAL

Para muchas empresas en Chile negociar con los trabajadores suele no ser necesario, la ley otorga recursos para evitarlo. Eso es lo que sucede con los sindicatos del CallCenter Konecta, que la semana pasada tuvieron que hacer efectiva la huelga para presionar a la empresa y hacer que se siente a negociar.

Las negociaciones colectivas y las huelgas en Chile, a pesar de ser reconocidas por el Código del Trabajo, tienen una aplicación débil, porque “predomina en Chile una doctrina empresarial de los derechos laborales, que concibe los intereses de la empresa como los únicos realmente auténticos y legítimos, que alimenta una cultura corporativa basada en la adhesión y la fidelidad de los trabajadores a la empresa”  (López, 52:2009)

La negociación colectiva debería comportarse como un mecanismo  distributivo de la riqueza,  pero la negociación de Konecta, como el 80% de los casos, sólo negocia el reajuste del IPC, con el fin de mantener el poder adquisitivo que se pierde año a año. Se pacta entonces,  sin que signifique un  aumento remuneracional, ni un sueldo digno.

Durante los últimos 10 años, el reajuste real inicial por negociación colectiva no supera el 1%. En igual periodo las empresas han generado niveles records en excedentes de explotación, ganancias históricas no distribuidas que han ocasionado un punto de inflexión en la curva que mide la distribución funcional del ingreso. (Durán, 37: 2009)

Hay que entender entonces la irrupción de los dirigentes de Konecta en el espacio urbano, deteniendo  el flujo de transporte,  como el momento de visibilización de un problema que aqueja a todas y a todos los que viven de un trabajo, en un contexto mayor, para comprender la sociedad desigual en que vivimos, donde la redistribución de la riqueza no se hace ni con la negociación colectiva, ni con el salario mínimo.

En el parlamento se discute el salario mínimo, para todos aquellos trabajadores que no utilizan la negociación colectiva, se discuten 7.000 pesos, pero no se discuten los nudos centrales de las relaciones laborales en Chile, que permiten que existan trabajadores con empleo desprotegido, precarios, pobres, con salarios inciertos.

De esta forma, lo que sucede con los trabajadores y trabajadoras es un problema  de toda la sociedad chilena, pues es ella la que mantiene un marco  jurídico que atenta con el derecho al trabajo.

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