Debate CASEN encubre el tema de la pobreza real.

Publicado en Jul 23, 2012 - 4:49pm [1.886 lecturas] .

Por Claudio Rodríguez. Trabajador Social. Encargado Área Desarrollo Local de ICAL

Luego de algunos días de incertidumbre, donde se rumoreaba una leve alza en el porcentaje de pobres, el gobierno celebra la reducción de la pobreza en 0,7 puntos, que arrojan los recientes resultados hecho públicos de la CASEN 2011. En efecto, de lo que se conoce hasta hoy –y que limita aún el análisis y el arribo a conclusiones muy taxativas- la pobreza se reduce de un 15,1 a un 14,4%. En tanto, la indigencia se reduciría de un 3,7 a un 2,8%, en lo que representa el hecho más destacado por el Ministro de Desarrollo Social, Joaquín Lavín.

Un gran aparataje comunicacional, orientado a impactar en la ciudadanía en momentos en que se realiza el trabajo de campo de la Encuesta CEP, da el marco al debate en torno a la superación de la pobreza. Éste, lamentablemente, ha estado marcado por la búsqueda de dividendos políticos del gobierno, pero apelando a un análisis que dista de lo que el país requiere para mejorar el buen vivir de sus habitantes. El camino correcto en cuanto al crecimiento económico y la generación de empleo ha sido la respuesta más escuchada desde la derecha para explicar las cifras, apelando a su clásico discurso neoliberal.

Por su parte, algunas ex ministras del antiguo MIDEPLAN han centrado el debate en el incumplimiento por parte del gobierno del ajuste en la línea de pobreza comprometido en la discusión presupuestaria del año 2009. Pero, más allá de calificar de tibio el avance, se requeriría aún conocer aspectos metodológicos, como el margen de error, que podrían incluso llevar a que las cifras estuvieran dentro de dicho margen, lo que técnicamente invalidaría hablar de una reducción de la pobreza.

 

Des-correr el velo del éxito del modelo y avanzar hacia políticas integrales.

 En este escenario, nos parece relevante rescatar algunos ejes de la discusión. En primer lugar, se debe mencionar que la pobreza no indigente habría aumentado de 11,4 a 11,6%. Si bien para el gobierno ello no tiene mayor relevancia, en tanto el número de pobres absolutos baja, sí nos parece importante para explicar las causas de la baja.

Es importante conocer el real impacto del crecimiento económico en la reducción de la pobreza. La hipótesis refiere a que en condiciones que se califican de empleo pleno, con la generación de cerca de 700.000 mil empleos durante los dos últimos años, es a lo menos cuestionable que las cifras de pobreza sean las actuales.

Lo anterior nos lleva a lo menos dos consideraciones. La primera es que se debe generar una política pública que considere la generación de empleos en relación con la dignidad del trabajo. Esto quiere decir, que exista efectivamente una relación entre la capacidad del sistema productivo con la generación de fuentes laborales que impacten en la vida de los trabajadores y trabajadoras.

En segundo término, si hablamos de empleo pleno, llegar a cifras superiores a las mediciones de pobreza de los últimos años, aparece como una profunda contradicción. Economistas de la Fundación SOL refieren que en los último 5 años mientras el PIB creció un 21%, la pobreza aumenta un 5%, considerando la CASEN 2006, de un 13,7 a un 14,4%. Más allá de factores externos cíclicos y recurrentes en nuestra economía -como el alza de alimentos-, nos debiese hacer pensar en que estamos frente a una pobreza de tipo estructural, asociada al tipo de modelo de desarrollo, Por tanto, las políticas sociales debiesen orientarse con un sentido distinto a la hiperfocalización en un estado subsidiario neoliberal, al que nos llevan, por ejemplo, las constantes y cada vez mayores transferencias monetarias o Bonos. Estos, más allá del efecto de mitigación parcial, no sustentan ningún cambio de fondo.

En una perspectiva distinta se inscribe la línea argumentativa que encausan otros actores, como la Fundación para la Superación de la Pobreza, también la mirada de distintos actores académicos, e incluso del Hogar de Cristo.  Es fundamental poner en el centro de la discusión el que estamos en un debate que oculta el tema de fondo, que es el velo ideológico que encubre la real pobreza existente en el país.

La medición actual se hace con un instrumento que mide estándares de consumo del año 1987, cuando fue elaborado. Es decir, la encuesta CASEN pasa a ser un instrumento obsoleto, pues no responde a los patrones de consumo actuales. Ello, si bien permite tener una mirada comparativa a través del tiempo -lo cual es positivo- no tiene relación con la disminución y las condiciones de pobreza en el Chile del año 2012.

Se debe generar -desde ya- un acuerdo por crear un instrumento nuevo, que sea trabajado en paralelo al actual, y que sea en base a una definición de pobreza consensuada socialmente, que actualice patrones de consumo, e integre visiones de pobreza relativa y el carácter multidimensional de ésta en nuestras sociedades. Sin duda, ello nos llevará no solo a conocer con más certeza la pobreza en el país, sino a la necesidad de re-mirar las políticas sociales y económicas, y des-correr el velo del éxito del modelo, tan preconizado desde los sectores hegemónicos de nuestro país.

 

 

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