La Paradoja del Crecimiento y el Salario Mínimo

Publicado en Jun 15, 2012 - 3:00pm [2.204 lecturas] .

Katia Molina. Socióloga Encargada Área Laboral de ICAL

Por Katia Molina

 La función primaria del salario es atender a la reproducción material del trabajador y su familia. Esto  significa que la remuneración no puede estar expuesta al riesgo, la vulnerabilidad o la incertidumbre y debe permitir asegurar las  condiciones mínimas para que  la vida de la clase trabajadora no se desarrolle en la precariedad, sino en condiciones de calidad.

Cada año, las y los trabajadores se enfrentan a la fórmula que reajusta el salario mínimo, los discursos desde la institucionalidad insisten en que “Aumentar el salario mínimo podría colocar en riesgo el empleo en el país”, “subir el sueldo mínimo a 250 mil pesos, puede significar la quiebra para algunas empresas, debido a que hay empresas que, desgraciadamente, quebrarían con ese tipo de salario mínimos”[1].  Ésto se repite como cantinela, más aún ahora, cuando se habla de la  crisis europea que puede afectar a la economía chilena.

La mencionada formula, que relaciona la productividad y la inflación del país, son cifras que se monitorean permanentemente. Los expertos indican que a la hora de establecer un reajuste se debe maximizar la creación de empleos, y por ello, sería recomendable sólo realizar un aumento de acuerdo a una formula que contenga el aumento de precios (inflación) y de la productividad, y que establezcan una cláusula de ajuste en el caso que el  desempleo sea muy elevado.

El saber de los expertos  va dejando sin voz a los trabajadores que perciben que nuevamente llegar a fin de mes es una odisea,  porque es incomprensible  que en un país que tiene un crecimiento de 4.5%, superior al de Estados Unidos (que sólo creció en 1.2%) o los países europeos que hoy están en recesión, la distribución de la riqueza sea tan mala y empeore con el paso del tiempo. Es así que  2 de cada 3 hogares vive con menos de 600 mil pesos al mes, mientras el 1% de los hogares más ricos vive con ingresos promedio de 8 millones de pesos.[2]

Lo que impacta es que, a pesar que los trabajadores desarrollen su labor diariamente, no pueden salir de la pobreza. La indignante brecha entre los que ganan más y los asalariados, producto de la mala distribución del ingreso en el país, sigue siendo parte del problema. Y ésto porque Chile adolece de mecanismos redistributivos de la riqueza y las relaciones laborales existentes invisibilizan la  paradoja, que siendo  “los trabajadores creadores de la riqueza”, sólo se entiende  la economía del país a partir de los capitales.

Es fundamental observar que esta paradoja se alberga también en los nudos de la normativa jurídica que enmarcan las relaciones laborales. La institucionalidad reconoce el derecho a la negociación colectiva de los trabajadores y trabajadoras, pero es estéril en la redistribución de la productividad de cada empresa, ya que sólo se negocia en relación al IPC.  Además, son pocos los trabajadores que negocian. El año 2010 sólo lo hicieron  267.073, el resto no puede hacerlo porque trabajan part-time, a honorarios, temporales, por cuenta propia, etc,

De esta forma,  la negociación por el salario mínimo es la principal negociación salarial del país. De ahí la importancia que tiene, y lo fundamental es que incorpore el costo de la vida, el que debe considerar el precio de los alimentos, que según la FAO seguirá en alza durante todo el año 2012 y también el  alza de la locomoción colectiva que desangra el bolsillo los trabajadores, el pago por la educación, la salud, los arriendos, el pago de las tarjetas de crédito, porque “el endeudamiento ha sido desarrollado, como una herramienta que sustituye con facilidad los bajos ingresos y se transforma en una nueva forma de explotación y deterioro de los vínculos familiares de los asalariados resistir a esta forma de vida pasa por la lucha por las mejoras salariales, especialmente por la del salario mínimo, que se usa como piso y techo para lo que ocurre en las relaciones laborales”[3]

Para romper con la inequidad se hace urgente fortalecer el rol del  sindicalismo, la negociación colectiva y el derecho efectivo a huelga, ésto se logrará intensificando la lucha política y social en perspectiva de un movimiento social ampliado que transforme las bases estructurales del modelo imperante.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



[1] Diario Cooperativa.cl, Evelyn Matthey: 2012

[2] Fundación Sol, “Campaña tu Trabajo Vale”: 2012

[3] Felipe Valenzuela: 2012

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