Arrepentimiento, perdón, verdad y justicia

Publicado en Jun 12, 2012 - 4:59pm [1.793 lecturas] .

Por Carlos Arrué. Abogado – Encargado Programa Legislativo.

Nunca es tarde es para arrepentirse, como nunca lo es para pedir perdón. En ese sentido, las palabras del vocero del Gobierno contribuyen a afianzar la idea de que nunca más en Chile, se ejercerá desde el Estado, el terrorismo.

Bien puede ser tarde, y legítimo también es tener una cierta desconfianza en torno a su sinceridad, pero el hecho central es que – sin necesidad de hacerlo – Andrés Chadwick hace un gesto de carácter ético de reprochar la dictadura y con ello, afianza la idea de que tales regímenes no responden a mandatos políticos propios del ejercicio del derecho a la opinión, sino a una errónea idea de que los crímenes en contra de la Humanidad siempre se pueden justificar, y no es así.

Esto le plantea un reto al conjunto de ideologías cual es discernir los límites que imposibilitan su potencial de extremarse y evitar que transiten por caminos que justifiquen los actos de terrorismo desde el Estado. Y es aquí donde cabe una consideración conceptual fundamental.

No todos los regimenes políticos, por muy autoritarios que sean, por mucho que limitan ciertos derechos y respondan a imperativos personales o ideológicos, merecen el mismo reproche y por muy complejo que resulta reconocer o aceptar una afirmación de este tipo, es necesario para distinguir adecuadamente el carácter criminal de la dictadura militar en Chile. Me explico.

Existe una línea delgada pero muy distintiva entre un régimen político de carácter autoritario y uno que ejerce el terrorismo de Estado. ¿Cuál es que el primero?, el que no recurre a los crímenes como política de Estado concebida desde una equivocada noción de defensa de la Nación para sostenerse en el poder. Es razonable desde la ciencia política, asumir que las fuerzas hegemónicas de un sistema intenten perpetuarse en el poder y para ello, algunos se hacen valer de coimas, prebendas, lealtades, incluso el delito. Todas conductas condenables y susceptibles de ser juzgadas.

Sin embargo, es otra cosa totalmente distinta e imposible de aceptar, la perpetuación de un régimen político sustentado en la desaparición, secuestro, tortura, ejecución extra  judicial, amenaza, violaciones y amedrentamiento hecho de manera cotidiana, permanente, generalizada y además, en la más absoluta impunidad.

Lo anterior constituye el nudo central de la comprensión de lo que en Chile sucedió y no es un problema de ideologías. No vale ser de derecha y defender la dictadura y ser de izquierda para emprender la rebelión. Lo que está en juego y la definición requerida es en torno al rechazo tajante y total a un régimen que ejerció el terrorismo desde el Estado valiéndose de una posición política e ideológica para justificarse debiendo en cambio, la sociedad y la historia condenar con el mayor reproche posible, el intento de justificar ese régimen.

¿Realmente la derecha considera que su modelo de gobierno es el régimen pinochetista? ¿Se identificará más con la dictadura militar que con el gobierno de Piñera? De ser así, la derecha se encuentra a años luz de reparar las heridas y superar el pasado, y en ese caso, será por cuenta de ellos y su autocrítica pendiente.

Y es ahí donde se insertan las palabras de Chadwick, gesto que no ha de ser individual solamente, como tampoco lo puede ser el perdón. No pueden los partidos de derecha, en particular la UDI, plantear que las palabras son a titulo personal y actuar en consecuencia, a favor del régimen dictatorial y se requiere un distanciamiento político real por parte del partido en cuestión. No los hará menos de derecha pero de hacerlo sí le hará un aporte real y duradero al establecimiento de la verdad.

Por ultimo, cabe consignar que establecer la verdad sobre los hechos es distinto a interpretarlos. Es decir, es posible tener visiones distintas sobre los hechos, su origen y evolución, sin embargo, el Golpe Militar existió, se cometieron numerosos crímenes, todos ellos tipificados, gobernaba el país una Junta Militar y es necesario explicitar de modo claro que ese hecho merece una condena clara, un reproche moral inequívoco y la voluntad persistente de que el establecimiento de la verdad conlleva a la aplicación de la justicia. Nada más, pero nada menos.

1 Comment so far. Feel free to join this conversation.

  1. Valdebenito Cristian 15 junio, 2012 at 11:29 - Reply

    Extremadamente lucido como siempre, un agrado seguir tu columna para tener claridad en estos confusos dias.

Leave A Response