Política de Protección Social en Argentina

Publicado en May 29, 2012 - 6:39pm [3.308 lecturas] .

Por Tania Valentina González Burgos

Estudiante Ciencias Políticas – Universidad Nacional de Cuyo

Asignación Universal por Hijo, ¿simple asistencialismo?

En el año 2009, precisamente en el mes de octubre, la Presidenta Cristina Fernández  anuncia la instauración de  una de las medidas más polémicas y a la vez revolucionarias e importantes de las últimas décadas, la Asignación Universal por Hijo (AUH), la cual ha dejado una gran huella tanto en la disminución de los índices de pobreza e indigencia como a su vez ha fomentado la escolarización, la salud de los niños y adolescentes. Es un plan de protección social, modelo en la región y en el mundo.

Es necesario contextualizar la “AUH” mediante la indagación de la coyuntura de menesterosidad e injusticia social que precede la implementación de esta medida, fue el comienzo de décadas de neoliberalismo y retroceso del Estado en todo lo vinculado a derechos sociales, años de flexibilización laboral y de monopolio del mercado, que establecieron del trabajador la primera variable de ajuste de toda administración desde el año 1976 al 2003, cuando la llegada de Néstor Kirchner a la presidencia revirtió el proceso.

La Asignación Universal por Hijo está enmarcada dentro de una extensa gama de medidas de política-económica enfocadas a la protección de los trabajadores, de los jubilados, de las personas que aún están sin empleo (o trabajan en negro) y también de los niños y adolescentes de menores recursos. La esencia de esta medida apunta a eliminar de forma paulatina las inequidades entre los sectores sociales más inermes.

Hizo posible que la brecha entre los que más y los que menos tienen se aminorara a la mitad, transformando a la Argentina en el país más igualitario de América Latina. Se aplica por igual en todo el territorio nacional y lo más importante es que se hace sin intermediarios. Llega a 3.648.441 personas, si a este número le sumamos las prestaciones por hijo de los trabajadores registrados, el 91% de los niños y adolescentes del país cuentan con una cobertura social.

Las mejoras en los índices de consumo de las familias beneficiadas han sido inminentes. Debido a que los sectores de menos recursos destinan casi la totalidad de sus ingresos a la compra de insumos y alimentos básicos, ha sido la capacidad de consumo de bienes de primera necesidad lo que inmediatamente ha mejorado entre los sectores más excluidos. En sentido amplio, el modelo redistributivo dentro del cual fue pensada la AUH conjetura  un incremento en el consumo de todos los sectores, pero especialmente éste ha sido más notable entre los más excluidos, que siempre encontraron limitaciones para el acceso a determinados bienes.

El nivel de recursos otorgados para la AUH representa casi un 0.6% del PIB. Este dato es de suma importancia ya que coloca a la Argentina a la vanguardia de iniciativas similares adquiridas en países vecinos con menor cantidad de recursos destinados a tal fin.

Esta medida es una política nacional que, por su alcance y magnitud, no tiene precedentes en la historia argentina. Compone parte fundamental de una política social cuyos ejes son el abordaje integral, la equidad territorial y el fortalecimiento de las familias como medio para lograr la máxima satisfacción de los derechos de la niñez y la adolescencia, entre los que se encuentran el derecho a la obtención de una buena calidad de vida, a la educación y a la salud.

Asistencialismo era el “Plan Trabajar”, de los años del “menemismo” en la Argentina de los 90. Una política de Estado, que lleva de la mano inclusión y justicia social, no es más que un derecho reconocido, en este caso es el derecho de la “Asignación Universal por Hijo”.

Leave A Response