Salvan La Polar para resguardar el sistema económico.

Publicado en May 29, 2012 - 5:43pm [1.867 lecturas] .

Felipe Valenzuela. Sociólogo

Que una persona del estrato económico más alto de nuestra sociedad,  después de disfrutar socialmente un café el domingo antes del aperitivo en un centro comercial ubicado sobre la cota mil, pueda comprar una prenda de vestir de una famosa marca internacional a menos de un tercio del valor en que vio a la misma en su último viaje a Europa, se puede explicar por dos factores fundamentales.

El primero, se trata de productos que por el cambio de temporada en el hemisferio Norte – donde viven la estación opuesta respecto de nosotros- se producen liquidaciones al costo, incluso por debajo del mismo, debido a los gastos que significa el bodegaje por largos períodos.

En segundo lugar, por el subsidio que los pobres entregan a los ricos en nuestro país para que tengan un buen vivir. Esta contribución se  materializa del siguiente modo:

Los ejecutivos de las grandes tiendas conocen perfectamente la situación de las personas con bajos ingresos quienes, mayoritariamente, no pueden estar al día con sus cuentas. Sin embargo, intencionalmente en las puertas de las tiendas reparten tarjetas de crédito sin mediar ninguna exigencia que permita conocer la situación del nuevo cliente porque, amparados en la ley, con el cobro de un pago mínimo se recaudan intereses mayores al 50% anual, obteniendo de esa forma una gran rentabilidad que admite, entre otras cosas, que los más ricos satisfagan sus gustos al adquirir prendas de calidad baratas y en cómodos tres pagos, pero esta vez sin interés de ningún tipo.

Esta práctica explica por si sola el hecho de que Chile sea el país latinoamericano con más tarjetas de crédito comerciales. Existen 4,3 veces más tarjetas de este tipo respecto a las bancarias. Los países que le siguen en América son, Brasil 1,6 veces, U S A 0,9 veces,  México 0,4 veces y Colombia  0,3 tarjetas comerciales por cada tarjeta bancaria.[1]

La Polar, a pesar de estar ubicada en el ámbito de la captura de utilidades en los llamados estratos C 3 y D, forma parte de un sistema integrado que, además de generar rentabilidades globales en manos de las clases dominantes, contribuye a dar la sensación de homogeneidad en el acceso al consumo y las nuevas formas de vida de los chilenos.

Este hecho explica la majadera insistencia por parte de las autoridades económicas de instalar el concepto de abuso en la conciencia de la sociedad, con el objeto de considerar las prácticas de esta tienda comercial como una acción aislada, para luego dedicar gran parte de sus esfuerzos en reflotar a una empresa que representa un símbolo de nuestro modelo económico. Es así como Longueira en su calidad de Ministro de Economía actúa como verdadero vocero de la empresa “quebrada”, presionando a los servicios como el SERNAC a que trabajen en la pronta solución del problema.

Por otro lado, el Poder Judicial hace su parte dejando en prisión domiciliaria a los ejecutivos responsables de la estafa a más de 1.000.000 de chilenos. Pablo Alcalde, egresado del colegio Verbo Divino y elegido en 2009 “El Ejecutivo de la Década”[1], es uno de los estafadores quien desde la comodidad de su casa climatizada planifica sin inconvenientes ni molestias, junto a un equipo de los mejores abogados, su defensa que le permitirá que en un futuro próximo se lave su imagen y todos volvamos a  un “aquí no ha pasado nada”.

 

Este símbolo semioculto llamado La Polar se encuentra en el entramado de una sociedad excesivamente mercantilizada, que no ha cesado en esa tarea desde la instalación del modelo en los ya lejanos ochenta, donde se inicia un proceso de ampliación de los asalariados, incorporando campesinos, mujeres jóvenes y niños al mundo del salario como paso previo a su transformación en consumidores, para de este modo, proceder conjuntamente con nuevos sistemas previsionales,  de salud y educación privados a lo que algunos economistas con razón llaman expropiación financiera.

 

Todo esto, a través de un mecanismo de extracción de ganancia financiera directamente de los ingresos personales.  Esta expropiación financiera a pesar de ser aparentemente distinta a la explotación que se produce en la producción, es definitivamente una sofisticada nueva forma de explotación.  Como nos indica el economista Costas Lapavitsas, refiriéndose a dicha extracción, “en la medida en que se relaciona con el ingreso personal, envuelve flujos existentes de dinero y valor, más que nuevos flujos de plusvalía. Sin embargo, a pesar de constituirse en la circulación, tiene lugar de modo sistémico y a través de procesos económicos, teniendo así un sesgo de explotación”[2].

 

Este aspecto que parece teórico, no obstante, en Chile tiene aplicación y resultados concretos que se manifiestan con tendencias durante el gobierno de Lagos en el cual las remuneraciones de los asalariados en Chile variaron respecto del PIB de la siguiente forma,  2003 (41,25%), 2004 (39,18%), 2005 (37,50%) y el 2006 (34,80).

 

Esta situación se sigue verificando, tal como nos indica el Banco Central en su cuadro “Participación de los componentes del producto interno bruto a precios corrientes, 2008-2010”, en que las remuneraciones del 2008 constituyen un 36,4 % frente a un 52,6% de excedente bruto,  en el 2009 los datos son un 37,7 % respecto de un 52 %, para retomar su tendencia en el 2010, cuando las remuneraciones de los chilenos vuelven a bajar respecto de los excedentes a un 35,8 % frente a un 54,2 %.[3] Todo lo anterior verifica el incremento de la explotación en Chile.

 

Por eso es que un actor como La Polar no debe desaparecer  y salvarla constituye un imperativo para los responsables de este sistema, tal como lo está haciendo Longueira con el apoyo de los medios de comunicación masivos.



[1] 21 Junio, 2011, www.infonegocios.cl  /Nota.asp?nrc=21918&nprt=1

[2] “Financialised  Capitalism. Crisis and Financial Expropriation”  Historical Materialism,  Volumen 17, número 2 BRILL. Año 2009

[3] http://www.bcentral.cl/estadisticas  economicas/publicaciones- estadisticas/index.htm

 

 



[1] Montero J.P. y J. Tarziján (2010). “El Ëxito de las Casas Comerciales en Chile: Regulación o Buena Gestión?”. Documento de Trabajo, 565, Banco Central de Chile.

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  1. MIRIAM VALDIVIESO 6 julio, 2012 at 3:19 - Reply

    LO UNICO QUE SE SABE ES QUE EMPRESAS LA POLAR S.A.S Y FINANCIERA EN COLOMBIA, PRIMERO: LA SUB GERENTE DE RECURSOS HUMANOS O GERENTE DE PERSONAS ES UNA MIERDA…. Y ESE DEPARTAMENTO ES UN DESASTRE. NO HAY Y NO OFRECEN BIENESTAR PARA SUS COLABORADORES.
    SEGUNDO: EXPLOTAN A SUS TRABAJADORES Y HACIENDO QUE TRABAJEN MAS HORAS DE LAS ESTABLECIDAS, NO REMUNERADAS Y NO PAGANDO LO QUE LA LEY ESTABLECE, COMO LO SON DOTACIONES PARA LAS PERSONAS QUE DEVENGAN MENOS DE LOS DOS SALARIOS MINIMOS. LA GRAN MAYORIA DE PROFESIONALES QUE CONTRATAN COMO LO SON LOS JEFES DE COMPRAS SON SOLO TITULADOS PERO MEDIOCRES….. QUE GANAN UNA SUMA CONSIDERABLE POR HACER NADA Y MAL GASTAR EL PRESPUESTO QUE LES ASIGNAN.
    POR LO ANTERIOR PODEMOS DECIR QUE ESTA EMPRESA ES SOLO ROSCA Y CORRUPCION, ES POR ESO QUE EN COLOMBIA NO PROGRESARAN NUNCA..

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