Nueva definición de empleo. Conocimiento e ideología.

Publicado en Abr 3, 2012 - 5:45pm [2.269 lecturas] .

foto-MAURICIO-MUÑOZPor Mauricio Muñoz. Investigador Área Laboral Ical

A partir del 2010 fue modificada la metodología de la Nueva Encuesta Nacional de Empleo (NENE). Lo más relevante, tal como destaca El Mercurio de 3 de Abril, es la nueva definición de empleo: Si antes tener oficialmente un empleo era equivalente a haber trabajado la mayor parte del tiempo de la semana previa a la aplicación de la encuesta. Hoy, una persona es clasificada como empleada si al menos trabajó una hora la semana anterior.

El gobierno, con base en la NENE, hace alarde de más de 700 mil empleos creados a 2 años de su arribo al ejecutivo. Estos empleos, como ya se sabe, son de características flexibles y precarizantes. Pero, aún más, la diferencia entre la encuesta “antigua” y la “nueva” genera una divergencia de 2,7 ocupaciones. Es decir, si fuera válido dividir por este factor, los empleos creados en la actual administración no han sido 700 mil, sino que 132 mil por año, muy cercano a la media histórica, que entre 1987 y 2009 fue de 125 mil por año.

Frente a esto, al menos dos implicancias: Algunos dirán que si el crecimiento del empleo en realidad se ha mantenido en tasas normales, entonces para despegar realmente se deben realizar las reformas laborales necesarias, es decir, generar mayor flexibilidad en el mercado del trabajo. Otros, los menos, asumirán que la forma de medir y las conclusiones de los que miden se estructuran y organizan en la red que articula ciencia, técnica e ideología.

Lo que se conoce -o la pretensión de conocimiento-: la ciencia. Con lo que se conoce o cómo se conoce: la técnica y el método. Para qué se conoce: la ideología. Estos tres momentos, que se articulan en la coherencia que les entrega el discurso de verdad, el discurso que se pone e impone en el lugar de la verdad, están, como un plexo, como una red de filamentos, entrelazados. En el conocer, en sus tácticas y estrategias, hay siempre una intención, un propósito, una voluntad.

Hace un tiempo pude ver el documental “Nostalgia de la Luz” del notable Patricio Guzmán. Notable también es la distancia entre el cielo y la tierra, la distancia entre el cosmos y nosotros, sutiles criaturas, potencialmente miserables y, a la vez, maravillosas. También parte de este kosmos.

“En Chile, a tres mil metros de altura, los astrónomos venidos de todo el mundo se reúnen en el desierto de Atacama para observar las estrellas. Aquí, la transparencia del cielo permite ver hasta los confines del universo. Abajo, la sequedad del suelo preserva los restos humanos intactos para siempre: momias, exploradores, mineros, indígenas y osamentas de los prisioneros políticos de la dictadura. Mientras los astrónomos buscan la vida extra terrestre, un grupo de mujeres remueve las piedras: busca a sus familiares”.

El observatorio más grande del mundo está ubicado en el Cerro Paranal, en la Segunda Región. Inaugurado en 1996, tiene una inversión que bordea los US$200.000.000, más de 100 mil millones de pesos. En Chile hay más de 14 observatorios. Mientras su tecnología es renovada antes de quedar obsoleta, las mujeres del desierto buscan, pala en mano, a sus muertos. A los muertos de la Dictadura militar chilena. A nuestros muertos.

Es la misma lógica en otros campos. Conocimiento; ciencia, técnica e ideología.

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  1. Alvaro 19 Abril, 2012 at 20:40 - Reply

    Si bien a grandes rasgos comparto lo descrito,la contraposición final no es coherente con el cuerpo y desarrollo de la exposición, me parece mas atendible para seguir la línea analítica el abordar, como denuncia, que estos observatorios tiene una más que raquítica presencia de científicos chilenos, de manera de dejar en claro a todos aquellos que se inflan como sapos por estas mega estructuras científicas, que no son nuestras y, supongo que los chilenos que mas horas están en ellos, son los que hacen el aseo.

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