La disputa por el Agua en Atacama.

Publicado en Abr 18, 2012 - 4:07pm [3.174 lecturas] .

Katia Molina. Socióloga Encargada Ara Laboral de ICAL

Reflejo de la preocupación que tienen los trabajadores y habitantes de Copiapó por enfrentar los conflictos de la región reactivando las alianzas con los actores sociales y políticos de la región, se realizó el viernes 13 de abril en la ciudad de Copiapó el seminario “El Problema Hídrico en  la Región de  Atacama”, organizado por los sindicatos de Trabajadores de la minera La Candelaria, la Minera Manto Verde de Chañaral, Minera El Tesoro, la Confederación de Nacional de Trabajadores electrometalúrgicos, mineros y automotrices, CONSFETEMA, y la CUT Copiapó.

Sabemos que el agua es un recurso natural indispensable para la vida, que presenta  problemas de disponibilidad y calidad, por el aumento de población y el cambio climático a nivel mundial. Sin embargo, el problema específico en nuestro país está relacionado por  la disputa del agua que hacen los capitales, principalmente transnacionales, para realizar sus procesos productivos.

De esta forma, es necesario visibilizar las regulaciones para el acceso y la gestión de agua en Chile, establecidas por el Código de Agua de 1981, como parte de los dispositivos jurídicos creados en la dictadura para iniciar la contra-reforma agraria  y  sentar las bases del capitalismo en su fase neoliberal. De este modo, las actividades exportadoras, mineras y agrícolas, junto a la generación de electricidad, pasan a ser consideradas el motor del desarrollo nacional y las que más requieren de este recurso de carácter finito.

En los articulados del Código de Aguas de 1981,  el agua es considerada un “bien nacional de uso público”, pero al mismo tiempo como “un bien económico”, es decir, un  bien de mercado, con lo que se privatiza su propiedad y se la separa del dominio de la tierra para permitir su compra y venta. De esta forma, se convierte en mercancía que se tranza en el mercado de aguas.

Se autoriza la privatización del agua a través de la concesión de derechos en forma gratuita y a perpetuidad no fijando límites a dicha concesión. El Estado, a través  de la Dirección General de Aguas, concedió a los privados los derechos de aprovechamiento sin que se cobre por las patentes de adjudicación  y uso del recurso.  Una vez entregados  los derechos de agua a los privados que los solicitan, el Estado no vuelve a intervenir, de esta forma el propietario los puede arrendar, comprar y vender.

Es así que a partir de esta concepción mercantil del agua se producen procesos privatizadores como:

1.- La privatización y transnacionalización del agua potable y alcantarillado en conjunto con la privatización de las empresas sanitarias, efectuadas en los gobiernos  de Eduardo Frei  y Ricardo Lagos.  Actualmente, las sanitarias están en manos de capitales extranjeros, provenientes de la empresa Suez de Francia, Aguas de Barcelona e Iberdrola de España, OTPP de Canadá, Thames Water de Inglaterra y  los grupos nacionales Luksic y Solari.

2.- Los derechos de agua para generación eléctrica a nivel nacional en  manos de tres empresas Transnacionales que concentran el 90% de la generación eléctrica (Larraín: 2010), entre ellas las empresas Endesa de capitales italianos.

3.-En el sector minero los derechos de agua superficiales y subterráneos son propiedad de las empresas trasnacionales mineras.

4- En el sector agrícola los derechos de agua pertenecen a las grandes propiedades agrícolas en detrimento de los pequeños propietarios.

De esta forma, la libre competencia entre los diferentes usos del agua concentra los derechos de este recurso en el sector exportador, fundamentalmente en la minería trasnacional y en la agroindustria, donde la generación eléctrica es fundamental.

En Atacama, la concepción neoliberal del agua hace crisis, pues la disputa tiene ribetes extremos,  impactando directamente en el derecho al agua de los habitantes de Copiapó, principalmente en los sectores populares, donde  cortes del suministro se realizan desde el mes de noviembre del año 2011 hasta el día de hoy.

El derecho al agua es un derecho humano fundamental reconocido por el  Gobierno  de Chile el año 2009 en el Quinto Foro Mundial del Agua realizado en Turquía, donde firma una declaración que reconoce “el acceso al agua y saneamiento como un derecho humano y se compromete a realizar las acciones necesarias para la implementación progresiva de este derecho”. De esta forma hay una deuda del Estado Chileno en asegurar el acceso al agua a todos los habitantes de Atacama.

Sin duda estos temas centrales nos hacen preguntarnos por el modelo de desarrollo capitalista  que opera en Chile y sus profundas contradicciones. Un modelo que violenta la fragilidad del ecosistema de Atacama, imponiendo un sistema agrícola que se agota en treinta años, depredando los ríos Copiapó y Huasco, secando las napas subterráneas, sin agua potable para los habitantes de la región, con inversiones mineras como las de Barrick Gold que opera sobre reservas de agua, como los  glaciares andinos; pero con proyecciones de crecimiento económico producto de la inversión minera que comienza ha cambiar la fisonomía de la región sin resolver la desigualdad estructural y la distribución de la riqueza, es decir  un  gigante con pie de barro.

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