De un taco en Pelequén a la Reforma Tributaria.

Publicado en Abr 14, 2012 - 10:53am [1.821 lecturas] .

Felipe Valenzuela. Sociólogo

Es perfectamente comprensible la ira y la desesperación experimentada por cientos de automovilistas, la mayoría en compañía de su familia, que el pasado fin de semana  soportaron un atochamiento en la carretera sur, que transformó  un viaje de tres horas  hasta en ocho horas. Escuchamos de parte de algunas personas, sin embargo, palabras de comprensión y apoyo a los habitantes de Pelequén, por sentirse responsables de este enorme taco.

Aunque no lo parezca esta situación está relacionada con el crecimiento económico de nuestro país, que es motivo de admiración y estudio desde otras latitudes. La información del Banco Central, refiriéndose al año 20011 confirma esta tendencia: “Con la nueva medición, el Producto Interno Bruto (PIB) de Chile alcanzó el año pasado US$ 248.593 millones, duplicando su tamaño en los últimos seis años, pues en 2005 el PIB del país llegó a US$ 123.445 millones.”

Crecimiento de la economía que ha tenido que ver -entre otros factores- con la creación de nuevos mercados y la expansión de los mismos, claro que dicha expansión no ha sido acompañada  con medidas que protejan la vida de los chilenos y la naturaleza de su entorno. Esto lo podemos verificar diariamente en los medios de comunicación, que están finalmente jugando un rol más digno respecto a estos temas. Por supuesto que nunca veremos alguna instalación agresiva contra los seres humanos cerca de la Dehesa u otras zonas residenciales, pero si en Pelequén.  Hoy nos enteramos que una planta de procesamiento de residuos sólidos se ubica a menos de un kilómetro de la Plaza del pueblo, causando la invasión de moscas y posiblemente enfermedades, que todavía no tienen explicación, especialmente en los niños.

Con todo la economía chilena necesita de ingresos fiscales, con parte de los cuales se ha intentado compensar a los sectores de más bajos ingresos por la cuota de sacrificio que han tenido que soportar para la consecución de las cifras que exhibe nuestra economía. Y, el modo en que se producen estos ingresos al Fisco es fundamentalmente a través de los impuestos.

Esta es la razón por la que se concede tanta importancia política-mediática a la llamada reforma tributaria, que no tiene nada de reforma, sino que corresponde a una discusión que se produce por una necesidad de nuevos ingresos, más que a cambios efectivos en la carga tributaria.

Prueba de aquello es que las empresas pueden rebajar de sus impuestos el gasto de mantenimiento de sus equipos por constituir gastos necesarios para producir la renta, situación que no ocurre con las personas naturales. En cambio, en una verdadera reforma podrían en forma análoga descontar de sus gastos el gasto de salud en su declaración de impuesto. Finalmente, se trata del mantenimiento del organismo para seguir produciendo.

Volviendo a los ingresos fiscales, rememoro las visitas que Longueira hizo en el 2003 a Lagos en la Moneda, que produjeron tan favorables reacciones, tanto de la Concertación como la Alianza, porque fueron vistas como la posibilidad cierta de “impulsar las reformas indispensables para modernizar el Estado y la política”.[1]

Uno de los resultados de esos amigables encuentros fue que la estructura tributaria siguió siendo cada vez más regresiva, al incrementarse el IVA de un 18% a un 19% en el mes de Junio del 2003. La medida se tradujo en una recaudación que aumentó de 4.459 millones de pesos en el 2003 a 4980 millones en el 2004, y 5248 en el 2005[2].

Aumento en la recaudación fiscal sustentada por los sectores de más bajos ingresos, que sabemos destinan prácticamente todo el ingreso al consumo. Por lo tanto son los más pobres los que financian gran parte del presupuesto a través del IVA.

Por eso mi preocupación con la reciente visita de Escalona a La Moneda, que pese a su carácter “protocolar”, por la sonrisa del flamante presidente del Senado y sus comentarios y frente a la discusión de la “reforma tributaria” -que aparentemente no toca elusiones como el FUT (fondo de utilidades tributables)-, signifique un nuevo encuentro “cariñoso” como el de 2003  provocando resultados que parafraseando a nuestras abuelitas “ojala nos pille confesados”.



[1] El Mercurio Sábado 18 de Enero de 2003 ”Reunión en La Moneda: Favorable acogida tuvo entre los parlamentarios”.

[2] Hugo Fazio, Magaly Parada,  Iva: recaudación 1999-2005  Gobierno de Lagos: balance crítico,  Ed. LOM, 2005

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