Se requieren cambios de fondo al modelo de capacitación laboral.

Publicado en Ene 22, 2012 - 5:14pm [3.409 lecturas] .

Pablo Canelo. Sociólogo de ICAL

Pablo Canelo. Sociólogo de ICAL

Hace unos días, la Ministra del Trabajo, Evelyn Matthei, anunció duramente -fiel a su estilo-, cambios en el sistema de capacitación estatal[i]. Este anuncio no es nuevo. Ya en el año 2010 la ex ministra Camila Merino, planteaba críticas a dicho sistema, argumentando que 75% de los trabajadores no termina los cursos dictados con franquicia SENCE[ii].

Lo cierto es que la crítica es acertada, pero no va al fondo del problema.

En el año 2003, el gobierno del Presidente Lagos debió urgentemente reformar el sistema nacional de capacitación implementando la Norma NCh 2728 para establecer condiciones mínimas de funcionamiento de las OTEC (empresas privadas autorizadas por el Estado para vender cursos de capacitación). La razón fue la enorme proliferación de éstas, muchas de las cuales eran verdaderas empresas fantasmas que funcionaban como filiales de grandes empresas, que se hicieron de suculentos beneficios tributarios gracias a capacitaciones inexistentes a sus trabajadores. Además, sirvieron al aprovechamiento partidista para financiar los bolsillos de la corruptela concertacionista durante la borrachera neoliberal de los años 90 e inicios del 2000.

Las razones del fracaso de este sistema son variadas. La principal, sin duda, está en la matriz neoliberal que sustenta este sistema de capacitación laboral. A mediados de los años `70, con los cambios surgidos en los modelos productivos a partir de la crisis del capital, surge el concepto de gestión del conocimiento, como una poderosa herramienta del capital para aumentar su producción y generar mayor competitividad a través del fortalecimiento del capital humano en una empresa.

El conocimiento aparece como un factor que posibilita el aumento de la valorización de los procesos productivos. De este modo, las empresas que se integran eficientemente a los mercados globalizados son aquellas que no sólo ponen en valor su capital material, sino también su capital inmaterial, o conocimiento, constitutivo de sus procesos. Es decir, la formación laboral se transforma en un elemento característico de esta reestructuración productiva.

Asimilando este proceso, en Chile, a partir de la creación en 1976 del Servicio Nacional de Capacitación y Empleo (SENCE), las empresas tienen acceso a una “franquicia tributaria”, mecanismo de incentivo fiscal mediante el cual las compañías pueden recuperar del Estado la inversión efectuada en capacitación a sus trabajadores.

En términos numéricos el sistema de capacitación ha sido exitoso, ya que desde 1990 a la fecha se ha quintuplicado el número de trabajadores “beneficiados” con él, lo mismo que la cantidad de dinero invertido por el Estado[iii].

Sin embargo, insistimos, la matriz neoliberal sustentada en el excesivo afán de lucro empresarial ha llevado en términos cualitativos al fracaso de este sistema. De ahí las fuertes críticas que ha recibido y el afán de muchos ministros que han pasado por la cartera del Trabajo y Previsión Social de implementar cambios a dicho sistema. Estas reformas propuestas (muchas de las cuales solo han quedado en el discurso) y todas las que se han hecho desde hace más de 30 años, siguen la misma lógica de las políticas públicas focalizadas.

De modo que lo que busca el ministerio actual es redireccionar  los subsidios y franquicias para favorecer al 20% de los trabajadores más pobres, además de aumentar la escasa fiscalización a los organismos capacitadores.

Rompiendo las cadenas

Cabe señalar que no todas las experiencias de organismos capacitación son comparables. Es el caso de la OTEC – ICAL, que ha construido una experiencia bastante exitosa en el área de la formación laboral, a través de una escuela que no precisamente busca el lucro a costa de un derecho de los trabajadores como es la capacitación, sino más bien aprovechar estos elementos para beneficio de los trabajadores. En este organismo se realizan distintos cursos de formación a sindicatos que han logrado romper las barreras del gran negociado que hacen las empresas con su capacitación, demostrando la factibilidad de invertir el uso de la franquicia tributaria para el fortalecimiento de la organización sindical.

Dichos cursos, realizados metodológicamente desde la educación popular (experiencia que ICAL lleva desarrollando hace bastantes años), entregan herramientas tanto técnicas como políticas que permite a los trabajadores gestionar su conocimiento para desarrollar otro tipo de habilidades que no necesariamente responden al estándar de formación por competencias exigido por el capital.

Desde esta experiencia promovida desde la izquierda, y ante la escasez de respuestas profundas desde una perspectiva neoliberal a la crisis en el sistema de capacitación, emerge el planteamiento de reestructurar este modelo de capacitación superando la lógica de la subsidiaridad, reforzando el derecho de los trabajadores a recibir capacitación (expreso en el actual Código del Trabajo, Título VI, artículos 179 al 183), y avanzando hacia un nuevo sistema que fomente la creación de instituciones de educación públicas especializadas en la formación tanto técnica como profesional de los trabajadores. La idea sería recuperar lo que en algún momento fue el Instituto Nacional de Capacitación. De esta manera, no solo se avanzará en la valorización de los procesos productivos, sino también en una nueva mirada hacia el concepto de gestión del conocimiento y formación por competencias, ya no para el usufructo solo de las empresas, sino para  beneficio de toda la sociedad.



[i] http://www.latercera.com/noticia/negocios/2012/01/655-422531-9-matthei-y-reforma-al-sence-vamos-a-garantizar-cero-uso-politico-de-las-platas.shtml

[ii] http://www.gob.cl/informa/2010/07/27/ministra-merino-acusa-ineficiencia-en-programas-de-capacitacion-de-gobiernos-anteriores.htm

[iii] SENCE, Unidad de Planificación y desarrollo. Compendio Estadístico de las Principales Dimensiones de la Franquicia Tributaria Años 2006-2008. Santiago, 2010

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  1. Clau Vicuña LLaitul 25 Febrero, 2012 at 1:48 - Reply

    Me parece muy interesante tu artículo, en la actualidad nos encontramos con legislaciones que promueven la formacion de comites bipartitos, que no se implementan, siendo el empleador quien define quien capacita, que se capacita y quienes se capacitan. durante el año 2011 se implemento, el bono para elTrabajador Activo, que pudiendo ser una buena medida, demuestra como el afan de lucro de las Otec (universidades, institutos) se desata junto con el lobby, para absorver esos recursos, por ejemplo el ex departamento universitario obrero y campesino de la UC  hoy Instituto profesional, Duoc,(Opus Ds) se adjudico más de 6.000 de estas becas que tienen un promedio de $300.000 c/u, vemos como el negocio de la educacion a sido asumido por esta entidad (UC), proliferando grandes edificios y construcciones financiadas con el dinero de los asalariados. Los trabajadores regidos por el Codigo del Trabajo, no recibimos incentivos económicos por la capacitacion, teniendo el empleador mejor “Capital Humano” al mismo precio, entonces no le importa recibir a estudiantes egresados con calidad, sino mano de obra barata que se capacita y se le paga lo mismo

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