Camila Vallejo al Senado.

Publicado en Ene 12, 2012 - 7:47pm [1.843 lecturas] .

Carlos Arrué. Encargado Programa Legislativo de ICAL

La ex Presidenta de la FECh es sin dudas una carta política importante para el partido donde milita. Sin embargo, también puede ser un aporte relevante en el proceso de politización creciente que vive la sociedad chilena con miras al fortalecimiento de una alicaída y cuestionada democracia, el que se caracteriza por ser excesivamente presidencialista con una Constitución que la doctrina reconoce como rígida por la gran dificultad de modificarla. El rol del Ejecutivo y del Presidente, como institución, disminuye enormemente el rol de los demás poderes del Estado. Unido a ello, el sistema electoral binominal, al que muchos le atribuyen equivocadamente la estabilidad política del país, contribuye a la inamovilidad y fosilización de la institucionalidad.

El problema de la fosilización no es la carencia de caras nuevas, sino la sobrevivencia de ideas anacrónicas en instituciones excluyentes y propósitos individuales. Por eso cuando la UDI rechaza la modificación del sistema electoral, se opone a un cambio que si bien no es la solución a todos los males, constituye el inicio del nuevo rumbo que esta democracia, aún tutelada, requiere para recuperar la legitimidad de nuestro sistema político.

Y en eso puede ayudar la Camila Vallejo. ¿Cómo? Siendo candidata a senadora. ¿Y dónde? En la misma circunscripción metropolitana donde hoy es senadora Ena Von Baer – que la dirigente estudiantil acertadamente calificó de designada – es decir, Santiago Oriente donde, con toda seguridad, una encuesta arrojaría el bajo apoyo a la actual senadora de la UDI y un gran apoyo a Camila.

Este razonamiento no se funda en una quimera adolescente ni menos en incorporarla innecesariamente a una institucionalidad claramente insuficiente y cuesta abajo, sino en la observación que hacemos sobre la necesidad de explicitar las debilidades del actual sistema y evidenciar los cambios que representen la forma en que la mayoría de los  chilenos desean vivir. Es hora de avanzar resueltamente hacia la democracia y abandonar la inanición.

En dicho escenario, la institucionalidad mostraría, una vez más, los candados que actualmente la aprisionan, porque pese al respaldo que obtendría, pese a su legitimidad, pese a una capacidad política reconocida hasta por sus adversarios, pese a estos tres elementos, que dicho sea de paso la senadora Von Baer no tiene, Camila no podría ser candidata porque no tiene los 35 años que exige el art. 50 de la Carta Magna.

Una candidatura de ella, lanzada con anticipación, con encuestas que la respaldan y con la mirada internacional latente, haría que el tema de las reformas políticas y democráticas sea puesto en el debate porque para que Camila Vallejo pueda ser senadora se requiere reformar la Constitución, en cambio otros parlamentarios, ni siquiera necesitan votos.

De lograr este propósito, de paso eliminemos la limitación que impide que dirigentes sindicales sean candidatos a parlamentarios, exclusión que por cierto no es para dirigentes empresariales y admitamos de una vez que los chilenos en el exterior puedan votar. Se requiere un nuevo sistema electoral, facilitar la asociatividad, elegir los consejeros regionales, contar con una ley de responsabilidad política, etc. Estos temas que explican la falta de representatividad, el desinterés por la política y la violencia social y política, son los temas que la exclusión de destacados líderes sociales y políticos como Camila Vallejo, sólo por su edad, permite poner de relieve y que senadores designados, como Ena Von Baer, conscientemente omiten.

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  1. Cristina 16 Enero, 2012 at 17:42 - Reply

    Es loable el intento de aprovechar el capital político de Camila Vallejo en función del ineludible objetivo de terminar con los amarres que heredamos de la dictadura, sin embargo el autor peca de exceso de ímpetu al pretender usar el mencionado capital en virtud de una reforma que sólo es posible con una correlación de fuerzas distinta a la que existe en el parlamento chileno, correlación de fuerzas que bien podría inclinarse hacia lo democrático si Vallejo -y otros actores sociales- lograsen llegar a la cámara, aunque sea ésta la de Diputados (a propósito de su edad).
    El intento se quedaría en ello y, lo peor, se pone en riesgo la posibilidad real de tener a una diputada como Vallejo en el emiciclo. En mi opinión Camila debe trabajar como la que más en la FECH y generar la fuerza necesaria para que en 2014 jure como diputada de la República, ello, por sí mismo, significaría un triunfo concreto luego de las movilizaciones de 2011 y repondría en el tapete la posibilidad cierta que la izquierda, sus ideas y la fuerza de su movilización pueden -y deben- lograr escaños para defender los intereses de las mayorías aburridas de los abusos del actual modelo de desarrollo.

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