El parto de la partida de Educación.

Publicado en Nov 29, 2011 - 1:05am [1.937 lecturas] .

Carlos Arrué. Encargado Programa Legislativo de ICAL

Carlos Arrué

Encargado del programa legislativo de ICAL

Una inédita tramitación tuvo este Presupuesto 2012. No es primera vez que se llega al tercer trámite y formación de Comisión Mixta, sin embargo nunca se había llegado al 29 de noviembre. Y eso es porque muchas cosas pasaron.

Por ejemplo, dejamos de hablar de Concertación y comenzamos a hablar de oposición y no porque la Concertación haya dejado de existir, sino por la capacidad de traducir a nivel institucional el peso social del PC. A este respecto, dicho Partido estaba al debe, sin embargo ahora entendemos lo que pueden hacer tres diputados. Aun queda mucho por recorrer, a mayor abundamiento los diputados del PC intervienen relativamente poco en las instancias de debate. Pese a ello, demostraron con el Presupuesto, que el movimiento social en que son actores de relevancia, puede tener incidencia puede producir una simbiosis que convierte sus diputados  en piezas claves del consenso con contenido transformador. El entendimiento entre el PC y la DC mediado por la Carolina Tohá, fue aplicado de tal manera, que a pesar de los evidentes resquebrajamientos, se llegó a la votación en la Cámara de Diputados sin que ningún diputado se distanciara de la posición política de votar el rechazo a la partida de educación.

En segundo lugar, quedó en evidencia la debilidad representativa del Congreso. En la última elección de diputados, la derecha obtuvo un 43,45% de los votos y logró elegir 58 diputados. La concertación con el PC obtuvieron el 44,35% y lograron 57 diputados. El problema del sistema binominal es precisamente el efecto tergiversador que crea en relación al apoyo ciudadano, así, con menos votos, se tiene igual poder. Esta distorsión de la voluntad soberana no genera estabilidad sino indiferencia y crea situaciones, como la del Presupuesto. En efecto, el gobierno logró imponer su voluntad por los diputados con que cuenta.

 

En tercer lugar, para el movimiento social, fue un aprendizaje de carácter político. En tiempos de Lavin fue formulada la estrategia de llevar el conflicto educacional al Congreso. Si bien, el Proyecto de Ley de Presupuestos no es llevar el conflicto educacional al Congreso, la partida de educación se convirtió en la manzana de la discordia y permitió adelantar el escenario posible de esta estrategia para el movimiento educacional, demostrándose claramente desfavorable. Pese a ello, como muchas cosas en la vida, no siempre se juega de local y la experiencia sin dudas, contribuye de forma significativa  al diseño de políticas para el movimiento educacional y social. Si pensamos, por ejemplo, que durante la discusión de reajuste del año pasado, en el momento determinante de la votación, varios diputados se restaron, y lo comparamos con la votación de Presupuestos, en donde no hubo abstención ni ausencia, la seriedad con que los partidos políticos tomaron este tema, es un avance notable. Además, a este debate asistieron y aportaron universitarios, profesores, Rectores, secundarios y una y otra vez, fueron recibidos, escuchados e incorporados.

El triunfo del Gobierno en el día de hoy, no es una victoria. No ganó la educación, no ganaron los trabajadores, no ganó la clase media, no ganaron los estudiantes, ni menos la ciudadanía. Más bien todos fueron victimas de un modelo político que ya mostró sus fisuras y sin dudas, lo ocurrido hoy debe significar una profunda reflexión y toma de posición en torno a la organización política que nuestra sociedad se dio a través de una Constitución impuesta a sangre y fuego. Nuevamente, los sostenedores del modelo lograron imponer su voluntad porque el diseño institucional se lo permite, y este triunfo entonces – donde unos diputados “independientes” inclinaron la balanza a  favor del Gobierno por razones que luego conoceremos – no es un logro, sino un desafío para los actores políticos y sociales democráticos.

Leave A Response