La Coalición: Un paso adelante, dos pasos atrás.

Publicado en Jul 27, 2011 - 8:54pm [1.562 lecturas] .

Carlos Arrué. Encargado Programa Legislativo de ICAL

En una columna que escribimos hace unas semanas, hablábamos del giro pragmático de la derecha ante una entrampada situación para ella en el gobierno a consecuencia del ascenso en las movilizaciones sociales. El cambio en el gabinete viene a confirmar lo anterior evidenciando lo siguiente:

1.- La tecnocracia vive su primera gran crisis. Lo que ocurre es que el paradigma de sociedad neoliberal, es decir, de Estado subsidiario, no da para más. Por ello, el abandono del gabinete de excelencia por uno de mayor énfasis político, viene a confirmar la incapacidad estructural de la tecnocracia para abordar la realidad política y social del país, además de reafirmar la tesis de que los gobiernos de la Concertación frenaban la movilización social para darle gobernabilidad al país. Ahora que ya no está en el poder, su base social se siente menos constreñida desatando con ello, la fuerza social acumulada. Es decir, no es que la tecnocracia haya sido acertada antes, sino que la Concertación contuvo social y políticamente las críticas en aras de gobernar. En cambio, con la derecha en el poder, la política se resitúa dentro de las prioridades de los chilenos sólo que ahora, no está radicada exclusivamente en los partidos políticos.

 2.- La oposición política al gobierno no está en la Concertación, sino en la ciudadanía. Esto ocurrió por cuanto se ha apoderado de los chilenos la desconfianza hacia los partidos como resultado de demandas insatisfechas y por el agotamiento de los discursos. Esta desconfianza se extiende a dos sectores relevantes del quehacer nacional. El primero, es hacia el empresariado y la razón es la excesiva desigualdad. Es evidente para todos los chilenos que el crecimiento económico, el desarrollo y el PIB, ha beneficiado a una pequeña parte de la población nacional y extranjera y a lo sumo, le llega las sobras a la gran mayoría. El segundo, los medios de comunicación, porque con todo, son el componente persuasivo fundamental para digerir la retórica sobre el desarrollo y medio esencial del adoctrinamiento neoliberal. En el presente, son el instrumento de la criminalización del movimiento social. Esto implica que si el gobierno apuesta a un dialogo que privilegia la Concertación y no el movimiento social, o intente insistir con proyectos anti populares como Hidro Aysén o preservar en el lucro en la educación – ambos hechos que favorecen al empresariado – o persiste en amenazar con querellas al movimiento social, sólo contribuirá a promover la inestabilidad política y social.

 3.- La Reforma Política no debe ser postergada. Pese a ello, nada aun hace pensar que el gobierno haga esta decodificación, lo cual puede poner al país frente a una situación muy compleja en el futuro inmediato. Si bien la Coalición hizo un diagnóstico correcto sobre los alcances de la coyuntura política expresado en el cambio de gabinete que le permite retomar la iniciativa política, ello, no obstante, podría ser sinónimo de dar un paso adelante y dos atrás. Si la Coalición sigue viendo en la demanda de reformas políticas a un enemigo  y oponiéndola torpemente a la reforma social, terminará actuando a destiempo. Su problema, sin embargo, no termina al anticipar la Reforma Política sino en la profundidad de la misma dado que la derecha sabe que en la agenda de transformaciones, no tiene consensos, por ende, corre el riesgo de llegar a esa definición dividida. En consecuencia, la resistencia de unos pocos se convierte en la tiranía de los dogmas. Puesto de otro modo: la sobre ideologización de una minoría recalcitrante y nostálgica sigue poniendo el freno a los cambios políticos que inspiran a la sociedad chilena desde los años 50.

Así, cabe consignar que ha llegado la hora de construir nuevos relatos que logren convocar a la sociedad chilena al ejercicio de su soberanía. El ya desgastado discurso del fin de la Historia hace rato que llegó a su propio fin y las recetas meramente taxativas solo prolongarán una agonía a ojos vista. En este sentido, la construcción de nuevos relatos y nuevos paradigmas no puede basarse únicamente en lo éticamente necesario, políticamente posible y económicamente sustentable, sino en la acumulación y despliegue de capacidades.  Estas capacidades deben ser coherentes con el tipo de Estado y gobierno que el país requiere y, juzgando por la situación que vive el país, están en formación.

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  1. Hugoe Flores 8 Agosto, 2011 at 0:52 - Reply

    Estos tiempos que vivimos no han de servir para que cada vez más no tengamos estos “interlocutores válidos del pasado”, que nos disminuyeron y terminaron con la poca participación social que teníamos. Hoy creo que el rescate pasa por que desde las redes se elaboren petitorios para el nuevo Chile que queremos y entonces veremos de esta silenciosa clase política , de que lado está realmente. Sin control social de lo político volveremos a caer en “lo posible”……….

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