Empleo precario y flexibilidad laboral.

Publicado en Abr 25, 2011 - 4:50pm [1.888 lecturas] .

foto-MAURICIO-MUÑOZPor Mauricio Muñoz. Sociólogo – Área Laboral de ICAL

El 40% de los “nuevos” puestos de trabajo creados durante el primer año de gobierno de Sebastián Piñera son informales. De estos, el 70% son trabajadores independientes, el 19,9% son empleadores o, si se quiere, microempresarios, y el restante 10,1% son personas enroladas en servicios domésticos (Fuente: El Mercurio, 27 de Marzo de 2011).

Si a estas cifras, correspondientes a ocupaciones de alta informalidad e inestabilidad o, directamente, a subempleo, le sumamos los desempleados del país, se alcanza el 26,1% de la población económicamente activa, lo que agrava aún más la situación.

Organismos internacionales como la OIT y la OCDE, coinciden en calificar al subempleo como trabajo precario, en tanto no se da en el marco de la relación laboral clásica empleador/trabajador, su duración es incierta, no está afecto a la legislación laboral, ni cuenta necesariamente con seguridad social.

Frente a la tendencia a la precarización del mercado del trabajo las propuestas de la derecha están relacionadas fundamentalmente con generar políticas que impulsen la flexibilidad laboral, no tanto al interior de las empresas (organización del trabajo) como fuera de estas, es decir, en el empleo de la fuerza de trabajo según aumenten o disminuyan las necesidades de la producción.

La flexibilidad laboral se ha transformado en un paradigma de desarrollo del mercado del trabajo, localmente propenso a la precariedad. Se tiende a mirar modelos de flexiguridad de países europeos -particularmente la experiencia danesa- olvidando la especificidad de ésta y, por lo tanto, la imposibilidad de aplicarla de manera mecánica a una realidad tan distinta como la chilena o la latinoamericana en general.

Al respecto, en nuestro país, el acento de la discusión se ha puesto en la disminución o el fin de las indemnizaciones por años de servicio y la implementación de un seguro de cesantía a todo evento, como si la flexibilidad pasara sólo por facilitar la desvinculación de los trabajadores de sus puestos de trabajo, disminuyendo los costos para el empleador y endosándolos al Estado o al propio trabajador.

No se ha discutido acerca de los programas de empleo, la reinserción y la capacitación de los trabajadores. Se han omitido cuestiones importantísimas como es el desarrollo del actor sindical, la sindicalización y la negociación colectiva. Nada se ha dicho acerca de la promoción de un diálogo tripartito, que permita consensuar proyectos y discutir diferencias, entre el Estado, los Sindicatos y los Empresarios.

Pero principalmente –y lo fundamental-, no se ha discutido en torno a la idea misma de flexibilidad laboral, dando por sentado que su aplicación arbitraria es la solución para cualquier anomalía que presente el mercado del trabajo. Y es precisamente esto lo que ha permitido que la flexibilidad laboral se haya transformado principalmente en un dispositivo político -disciplinador y preventivo- cuyo objetivo se acota a reducir el poder de los trabajadores y sus organizaciones frente al Capital.

Leave A Response